(EUROPA PRESS, por David Martínez)
"Me temo lo peor. Diario y confesiones de un hipocondriaco", de
Manuel Hidalgo
No hay nada en esta vida como tomarse las cosas con humor y que
además esta máxima la lleve a efecto un hipocondriaco guarda mayor
sorpresa. Manuel Hidalgo (Pamplona, 1953) se reconoce como tal desde
sus anteriores publicaciones 'El hombre malo estaba allí (2001) y
'Fobias' (2002), y ahora con 'Me temo lo peor. Diario y confesiones
de un hipocondriaco' estamos ante la culminación de una trilogía que
muestra a una persona que padece miedo a la enfermedad y lo que esto
conlleva en su forma de vida, siempre pendiente de no sufrir ningún
contagio y siempre pensando que se encuentra expuesto a él.
La sensación de este miedo se transmite desde el primer momento
con frases cortas y lenguaje directo que nos muestran qué siente el
paciente imaginario, sus molestias y dolores. La rapidez del lenguaje
que utiliza Hidalgo permite entender mejor al hipocondriaco, su
angustia, a la vez que dota al relato de humor, basado éste en la
ironía y el doble sentido.
El libro nace de una serie publicada en la revista 'Cosmopolitan'
y que Sarah Glattstein solicitó en su momento a Hidalgo y ahora de
esos relatos nace esta obra. El libro se divide en dos partes que el
escritor navarro describe en una nota previa, que apostilla con un
'por si acaso', poniendo desde el primer momento la traza de humor y
mostrando claro su propósito desenfadado.
La primera parte ofrece "un relato circular en el que se suceden las
estaciones y sus rituales" y construyen una comedia sobre la relación
de pareja y el amor pero a la vez también sobre la vida cotidiana y
el forcejeo de vivir a diario con el otro. Tanto la pareja del
paciente imaginario como la madre dan la réplica al hipocondriaco, le
acaban por poner más enfermo de lo que se siente o imagina sentirse.
Siempre todo con la ironía como arma arrojadiza.
Mientras, la segunda parte recoge las confesiones y experiencias del
propio escritor que va hilvanando para mostrar un análisis de la
hipocondría, dejar sus consejos como afectado y, por último, realizar
una reflexión y buscar el punto positivo a la hipocondría y a la
alerta continúa en forma de mecanismos de autoprotección y como
impulsora de reacciones rápidas ante incidencias que otros no valoran
en su justa medida.
Este periodista, columnista, escritor y guionista cinematográfico
sentencia que el "hipocondriaco se siente o busca sentirse enfermo
para reclamar la atención de los otros, sustitutiva de la que le
prestaban sus padres".
En definitiva, un libro para que aquellos que sufren hipocondría se
identifiquen con él, los que no la padecen pasen un rato entretenido
entre líneas repletas de humor e ironía y que algunos descubran la
naturaleza de su comportamiento y salgan del armario de la
hipocondría.