MADRID, 2 Mar. (EUROPA PRESS) -
El arquitecto José Antonio Corrales recibió hoy el XI Premio de Arquitectura de la Fundación Antonio Camuñas y se mostró "sorprendido y agradecido" de recibir este reconocimiento tras cincuenta años dedicado a la profesión y estando la "nómina" de premiados en las diez ediciones anteriores plagada de nombres "tan prestigiosos" como Javier Carvajal Ferrer, Fernando Chueca Goitia o Julio Cano Lasso.
A sus ochenta y tres años, Corrales confesó que este reconocimiento supone "unas alas para seguir volando" y calificó el premio como "un regalo inapreciable" a estas alturas de su carrera y de su vida. Así, señaló que sigue trabajando y "soñando", ya que piensa que "siempre queda algo por hacer". "Sigo ilusionado porque siempre pienso que me queda algo mejor por hacer", destacó.
Entre sus obras más emblemáticas destaca el Centro de Enseñanza de Herrera de Pisuerga, en Palencia (1954), el Pabellón de España para la Exposición Universal de Bruselas de 1958, el Parador de Sotogrande, en Cádiz (1965), la Casa Huarte, en Madrid (1966), el edificio Bankunion (1973), también en Madrid o el Nuevo Kursaal, en San Sebastián (1975).
PREMIO A TODA UNA VIDA DEDICADA A LA PROFESION
Según el acta del jurado que ha fallado el premio, entre ellos y como presidente Mariano Bayó o Carlos Rubio, como secretario general, "se reconoce una vez más la ya galardonada trayectoria de José Antonio Corrales, la calidad y el alto nivel arquitectónico alcanzado a lo largo de su fecunda vida profesional, así como su constante actitud en defensa de la arquitectura y sus valores".
El arquitecto nació en Madrid en 1921 y en 1948 se tituló en la Escuela Superior de Arquitectuta de Madrid, obteniendo el Premio Nacional de Arquitectura del Ministerio de Educación. Casi toda su vida profesional, trabaja en compañía de arquitecto Ramón Vázquez, siendo "pareja profesional" durante al menos 40 años, hasta la muerte de Vázquez.
Corrales, por ello, no puede hablar de su propia obra sin recordar su colaboración con él y el trabajo que realizaron juntos, "siempre de forma independiente y respetando mucho la forma de trabajar del otro".
ARTE AL SERVICIO DE LA SOCIEDAD
El Presidente de la Fundación, José Antonio Camuñas resaltó la facilidad con la que el jurado estuvo de acuerdo por unanimidad en el nombre del ganador de este XI premio, puesto que, en palabras del presidente del jurado, Mariano Bayón, toda la generación de arquitectos que vino después de Corrales, aprendió de él y de sus compañeros, salidos de la escuela durante la postguerra y que se convirtieron en sus "padres profesionales".
Así, se confesó su "absoluto discípulo" y destacó su "afán por defender la arquitectura por encima de todo como un arte al servicio de la sociedad". En este sentido, el propio Corrales criticó las nuevas tendencias del sector, que pretenden convertir la arquitectura en "propaganda" para el que lo construye y dan muestras de exhibición de materiales y lujos, lo que, según dijo, no acaba de comprender.
Corrales es desde 1999 Académico de la Real Academia de las Artes de San Fernando y cuenta con algunas distinciones que destacan sus méritos profesionales, como la Medalla del Rey Leopoldo con motivo de la Exposición Universal de Bruselas, en 1958, el Premio Juan de Villanueva de Arquitectura de la Villa de Madrid (1978) o la Medalla de Oro del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, concedida en 1992.