Archivo - El Thyssen restaura la "fragmentada" 'Venus y Cupido' de Rubens - MUSEO NACIONAL THYSSEN-BORNEMISZA - Archivo
MADRID, 18 Jun. (EUROPA PRESS) -
El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza ha restaurado el cuadro 'Venus y Cupido' de Peter Paul Rubens después de un año y medio de trabajo. Se podrá ver en la pinacoteca hasta el próximo 13 de septiembre.
El director artístico del Thyssen, Guillermo Solana, ha destacado que la Venus que hace Rubens muestra una representación de la mujer "troceada" y "fragmentada", un recurso "especialmente anticlásico" que confirma al pintor como algo más que un "alumno" de maestros como Tiziano.
"Rubens nos ofrece este desmembramiento como de una estatua que se hubiera roto, como de una estatua antigua de la que conservaron unos maravillosos fragmentos", ha apostillado.
La restauración ha consistido en una limpieza de los barnices que habían "amarilleado" la pintura, hasta el punto de no ver los colores originales, según ha explicado la responsable del Área de Restauración y de este proyecto, Alejandra Martos.
De hecho, la restauradora ha explicado que tras el estudio radiográfico de la obra, el museo ha podido saber que Rubens, además de preparar sus telas de una manera concreta, aplicaba una capa de color blanco plomo únicamente donde iba a pintar los cuerpos, en este caso de Venus y Cupido.
"Tenía toda la intención de hacer que sus figuras resaltaran muchísimo más que el resto. Es casi como si quisiera que la luz saliera de ellas. Pero con el barniz amarillento no lo veíamos tan bien, no se podía apreciar esto", ha explicado Martos.
Además de esto, el estudio con luz infrarroja ha permitido saber que Rubens pintó este cuadro --que se encuentra en casa del pintor cuando este fallece-- sabiendo desde el principio lo que quería retratar, ya que el trazo del dibujo por debajo de la pintura es "claro y limpio".
"Con este cuadro en concreto, miedo no. Hay respeto. La limpieza es probablemente el paso que siempre puede dar un poquito más de... porque es irreversible. Lo que te llevas, te lo llevaste. Por eso el apoyo del laboratorio, el apoyo de los estudios para saber exactamente con qué material estamos trabajando, qué tenemos delante, qué podemos utilizar y hacer un seguimiento con el laboratorio si en algún momento hay alguna duda. Estamos apoyados por la parte científica todo el rato", ha asegurado Martos.
'Venus y Cupido' se muestra en el Thyssen con un montaje realizado especialmente para la obra, que presenta las distintas fases de la intervención llevadas a cabo a través de recursos digitales interactivos que ofrecen imágenes comparativas y detalles ampliados de la pintura, además de textos explicativos de los hallazgos del estudio técnico sobre los materiales, el proceso creativo y la técnica pictórica del artista, y una proyección audiovisual.
Gracias al estudio de estas imágenes, los restauradores han descubierto pequeños cambios en la composición, como la mirada de Venus en el reflejo del espejo, que en un principio el artista dirige hacia el espectador y finalmente la pinta hacia su izquierda, y la posición de los pies de Cupido, ligeramente diferentes en el dibujo y en la versión final.
El óleo, ha explicado Solana, es en realidad una copia de otro de Tiziano, 'Venus del espejo', que se conserva en la Galería Nacional de Arte de Washington D.C (Estados Unidos), pero Rubens hace su propia versión con "su propia poética", logrando una Venus "anticlásica", según defiende el director del Thyssen.
Así, en el cuadro de Rubens, a primera vista el tema protagonista es "la mujer ante el espejo", una temática muy cultivada en la Edad Media que tenía un "sesgo moralizante".
"Era un emblema de la vanidad y especialmente de la vanidad femenina, un pecado de soberbia si se quiere. Del orgullo de la contemplación de la propia belleza. Estaba unido al mito de narciso antiguo, pero cargado con toda la estigmatización de la moral católica", ha detallado Solana, que ha explicado que Rubens le da menos importancia a esto y, como otros pintores venecianos, usa este espejo como un "pretexto" para la "indulgencia sensual".
"No nos encontramos un torso desnudo descubierto (...) Lo que hace es fragmentar el cuerpo de Venus, trocearlo, desmembrarlo en una serie de pedazos espléndidos. El busto, la cabeza y el pecho. Un antebrazo con la mano, este otro brazo y las piernas. En Tiziano no estaban descubiertas. Tenemos cinco fragmentos de los diferentes miembros de la anatomía", ha explicado Solana.