MADRID, 24 May. (EUROPA PRESS) -
El periodista Juan Cruz aborda la felicidad durante la infancia y las relaciones paterno-filiales en su nuevo libro, 'Ojalá octubre' (Alfaguara), una obra que el propio autor considera como "una oportunidad para echar la vista atrás" sobre una época "marcada por la Guerra Civil, donde hubo muchos perdedores y sólo unos pocos ganadores, que fueron los que se aprovecharon de esa victoria".
Cruz, quien reconoció en declaraciones a Europa Press que el pasado ha sido siempre su "leit-motiv", recupera episodios de su infancia con su padre como protagonista, "la persona que más me marcó", el paso que supone dejar la niñez y adquirir conciencia de las nuevas responsabilidades.
Una mirada de su padre reflejada en un espejo, interrogándole sobre "el pasado y el porvenir al mismo tiempo", sirvió al escritor para lanzarse a hablar sobre los principales temas de la juventud: la felicidad, la pérdida de esperanza y, en algunos casos como el del propio autor, desolación.
Los momentos de una conversación en la playa de Tenerife se entrecruzan con los instantes previos a los que Francisco, que así se llamaba su progenitor, entra en silla de ruedas a una sala del quirófano de donde nunca más va a salir. El mar, los momentos con su abuelo o con su madre, "la que me dio la ternura", van dibujando el trazo de los recuerdos de un niño cuyas principales inquietudes ya iban encaminadas hacia la cultura.
"CALZONES ROTOS"
"En mi casa, en la que sólo podías encontrar un recorte de periódico del año 56, una radio y la escritura de los prospectos, sólo estaba bien visto por mi madre la profesión que yo había escogido. De hecho, mi padre decía que un periodista iba siempre con los calzones rotos por el culo", evocó Cruz.
'Ojalá octubre', cita tomada de un libro de Truman Capote y evocadora de "la felicidad en un instante fugaz", da una gran importancia al "silencio de los que están perplejos, como mi padre, y que simulan ser alegres a pesar de tener dentro el peso de la melancolía, como yo".
PAPAS FRITAS Y MANTEQUILLA
Un breve recorrido por las más de doscientas páginas de la obra permiten conocer una España diferente, donde "las papas fritas y pan y mantequilla eran el colmo de la felicidad", y donde también la educación era muy distinta. "Ahora mi hija no me dejaría cometer los mismos errores", admitió el periodista.
Tras haber abordado temas similares en anteriores obras como 'Crónica de la nada hecha' o 'Retrato de un hombre desnudo', Cruz aseguró continuar con su retrospección particular porque "nunca llegas al fondo de nada". Si acaso, lo que quedará de este último trabajo será "preguntas sobre si esa experiencia deja en el alba de quien lo escribe rencor, necesidad de venganza, perplejidad o alegría", concluyó.