MADRID, 18 Jun. (EUROPA PRESS) -
"Quiero dar testimonio hasta el final. Diarios 1933-1945" es el
título castellano de los diarios del profesor Victor Klemperer, uno
de los documentos históricos más valiosos publicados en las últimas
décadas que llega por fin a España de la mano de Galaxia Gutenberg y
Círculo de Lectores y gracias al trabajo y la dedicación durante dos
años de la filóloga, teóloga y traductora Carmen Gauger.
En la presentación hoy de estos dos emblemáticos volúmenes, que
recogen en 1.600 páginas la peripecia vital de este catedrático judío
de Filología Románica, estuvo presente el editor Walter Nowojski, el
verdadero artífice de la traducción y edición primera de este
documento, que vio la luz por primera vez en 1995, cincuenta años
después de sucedidos los hechos que relata su protagonista.
Nowojski explicó durante cerca de una hora cómo llegó a conocer a
Klemperer y qué supuso él a lo largo de su vida. El editor alemán
confesó la influencia que ejerció el catedrático al permitirle,
mediante la lectura de uno de sus libros ("Lingua tertii imperii")
"dejar libre" su cabeza "para pensar de forma más humana". En este
texto, considerado "la Biblia" para la generación del editor, el
profesor Klemperer analizó concienzudamente el lenguaje del Tercer
Reich haciendo ver a los lectores el significado real de palabras
como "fanatismo" o "género", por ejemplo, que eran consideradas
positivas y que escondían detrás un profundo racismo.
Nowojski recordó también cómo presenció una clase magistral del
profesor Victor Klemperer en la Universidad de Humboldt en 1949 y
cómo los estudiantes le aplaudieron durante más de 15 minutos antes
de iniciarla. "Su máxima preocupación fue siempre dar esperanza a la
juventud y sacarles de la calamidad del pensamiento fascista", dijo
el editor alemán.
PERIPECIA EDITORIAL
En 1978 Walter Nowojski se enteró por casualidad de la existencia
del legado de Klemperer que celosamente había guardado su esposa, la
pianista Eva Schlemmer. Acudió a la biblioteca de Dresde, donde
estaban las 16.000 páginas de estos diarios y con infinita paciencia
(eran hojas llenas de garabatos, sin márgenes y en papel decolorido)
descifró la letra y consiguió el permiso de su viuda en ese momento
(la segunda esposa de Klemperer) para publicarlo.
No fue fácil el intento pues había pocas editoriales que quisieran
embarcarse en este proyecto, pero Nowojiki consiguió un precontrato
para hacer lo que él quería: "una edición no científica sino
popular". Salieron de su máquina de escribir portátil 5.000 páginas
que se reconvirtieron en las 1.600 que ahora se ofrecen en estos dos
volúmenes y en los que ha recortado básicamente las múltiples notas
que el profesor judío escribía sobre la literatura superficial que
leía a su esposa enferma y deprimida y que Nowosjki consideró que
eran prescindibles.
El libro, finalmente publicado en 1995, fue todo un éxito y
permitió a la editorial que lo había hecho posible estabilizarse y
sobrevivir.
Ahora, el editor alemán está empeñado en publicar el diario
completo de forma electrónica y espera que en unos dos años aparezca
un DVD con la edición científica de estos minuciosos manuscritos que
escribió diariamente Victor Klemperer con germánica paciencia y en
los que ofrece observaciones casi microscópicas sobre la vida diaria
bajo el terror nazi.
REALIDAD DIFERENTE
Por su parte, la traductora, Carmen Gauger, recordó cómo empezó a
conocer los crímenes y torturas nazis cuando conoció a un joven
alemán en 1959 durante un curso de verano en Santander. "Me hablaba
de las chimeneas de Auschwitz y yo desconocía lo que era eso, síntoma
del férreo silencio impuesto por el régimen franquista".
Gauger confesó haber "devorado en doce días casi insomnes" las
1.600 páginas de estos diarios que le prestaron en 1995. Al concluir
la lectura decidió que traduciría la obra al castellano, pero no fue
hasta el verano de 2000 cuando Galaxia Gutenberg le hizo el encargo.
La traductora explicó que estos manuscritos eran los primeros
escritos que no contaban el horror de los campos de concentración,
como así lo hacían la mayoría de los textos publicados sobre el
nazismo, sino que hablaban de la "vida diaria" en el Tercer Reich.
"La lectura de estos apuntes es adentrarse en la antesala del
infierno entre 1933 y 1945", dijo.
Carmen Gauger calificó a Klemperer de "genio de la semblanza
personal" y reconoció en él ser un "cronista imparcial". Aseguró
también que fue un "escitor maravilloso" y que, en este sentido, el
trabajo de traducción de su prosa no ha tenido problemas.