MADRID, 3 Jul. (EUROPA PRESS) -
estro cuerpo necesita vitaminas en dosis adecuadas. Las vitaminas
son sustancias orgánicas existentes en los alimentos, especialmente
en frutas y verduras. Son indispensables en cantidades mínimas para
el equilibrio nutricional, pero como algunas no pueden ser
sintetizadas por nuestro organismo, tienen que ser aportadas a través
de la alimentación.
s zumos de frutas pueden ser una buena manera de obtenerlas. De las
cinco piezas de fruta y verdura que se deberían comer diariamente, se
pueden sustituir dos de ellas por un vaso de zumo de frutas o de
verduras. Exprimir las frutas y tomar su zumo es la mejor
alternativa, pero también la más costosa, por eso normalmente
recurrimos a comprar zumos de frutas envasados.
mayoría de estas bebidas se fabrican a partir de zumo concentrado
y algunos añaden vitaminas sintéticas que hacen posible el etiquetado
de "zumos multivitaminas" además de edulcorantes innecesarios que,
hacen más agradable el sabor. Así facilitan el almacenamiento y la
exportación a todo el mundo.
A la hora de comprar un zumo, debes tener muy presentes estas
cosas y no debes dejarte llevar por el sabor ni por la apariencia,
debes leer detenidamente su composición para saber si el producto
contiene vitaminas añadidas o no, ya que estas vitaminas no hacen los
zumos más saludables, sino que incluso pueden llegar a ser
perjudiciales si se toman en grandes cantidades.
Los zumos multivitaminas contienen de un 20 a un 30 por ciento más
de vitamina C de la que indican. La razón es que esta vitamina, así
como el ácido fólico, se degradan en el transcurso de su
almacenamiento. Para asegurarse de que, incluso poco después de
pasada la fecha de caducidad, el producto contiene tanta vitamina C
como dice la etiqueta, los fabricantes elevan notablemente su dosis.
El resultado es que el zumo, en un principio, contiene el triple de
vitamina de la ingesta diaria recomendada.
Otros ingredientes que podemos encontrar en los zumos son
edulcorantes y antioxidantes. Los primeros hacen que su sabor sea más
agradable, pero son completamente innecesarios. Los antioxidantes
permiten periodos de conservación más largos, pero deberían evitarse
en este tipo de productos que, gracias a la vitamina C, poseen un
poder antioxidante totalmente natural.
La mayoría de los zumos de frutas están diluidos con agua y son
apropiados para apagar la sed. Debes saber que los zumos puros pueden
ocasionar diarreas en personas sensibilizadas, ya que los ácidos de
la fruta actúan sobre la digestión.
Una alimentación rica en verduras, fruta y productos integrales es
efectiva en la prevención del cáncer, sin embargo, nadie puede
asegurar que los zumos vitaminados tengan un efecto preventivo.
Además, se ha demostrado que las vitaminas sintéticas pueden tener
efectos dañinos, todas estas sustancias tienen un límite máximo por
encima del cual actúan negativamente, pero apenas se ha podido
determinar dónde está ese límite.
INCONVENIENTES
Los zumos de frutas se obtienen de zumo directamente, con
concentrados o mediante una mezcla de ambos. Estos dos últimos
métodos son los más usuales, aunque los primeros son los más
naturales. Los provenientes de concentrados están muy procesados.
Desde el punto de vista químico, las vitaminas sintéticas son casi
idénticas a las de origen natural. Fabricar cristales de
betacaroteno, vitamina B, C y E sale más barato a la industria que
obtenerlas de forma natural. Pero debes saber que los alimentos
enriquecidos con vitaminas no tienen los mismos efectos positivos que
su ingesta natural a través de la dieta.
El betacaroteno añadido puede dañar a los fumadores. Hay estudios
que indican un aumento en el riesgo de contraer cáncer. Además,
algunos zumos incorporan la piel de las frutas una vez tratada con
productos que combaten los hongos que propician su descomposición.
Aunque estas sustancias se retiran tras el tratamiento, pueden quedar
restos tóxicos, por lo que es un elemento negativo la incorporación
de la piel en el zumo, aunque esto no suele aparecer en las
etiquetas.
El envase más higiénico y que perjudica menos al ambiente es el de
vidrio, pero presentan un inconveniente : su tapa contiene una
sustancia antiadherente que los hermetiza y que está fabricada con
PVC u otros plásticos clorados. Por otro lado, el aluminio, presente
en los tetra brik, permite periodos más largos de conservación, pero
necesita para su obtención se necesita un consumo exagerado de
energía, que se podría ahorrar, por no hablar de su difícil
recuperación para el reciclaje.
GASTRONOMÍA TRADICIONAL
Nuestro país no tiene una tradición vegetariana, al menos en un
principio. Lo más famoso de nuestras cocinas son los asados de carne,
las calderetas de pescados o los cocidos repletos de cerdo y vacuno.
Pero hace no demasiados años, esos alimentos estaban al alcance de
muy pocos. La mayoría de nuestros antepasados recientes se alimentaba
básicamente de los productos vegetales que les proporcionaba su
entorno más cercano y, ocasionalmente incluían en sus platos carne o
pescado. Gracias a esto, en nuestra gastronomía popular existen un
sinfín de platos elaborados exclusivamente con vegetales.
Estas recetas sencillas, pero muy sabrosas, sabias y originales
consistían normalmente en preparar un solo ingrediente con una salsa
elaborada a partir de un sofrito o con un majado simple. Esta
sencillez se debía a que a menudo sólo se disponía de ese
ingrediente. Hoy en día, lo normal es utilizar varias hortalizas en
cada guiso, tienen menos sabor, pero la disponibilidad es enorme.
El pescado y la carne de las recetas más tradicionales se pueden
sustituir por seitán, tofu, tempe, proteína vegetal de soja o por
albóndigas de cereales, legumbres y hortalizas. Si algo caracteriza a
nuestra cocina es la variedad, conserva las influencias de los
distintos pueblos que ocuparon la Península. Una de las huellas más
claras es la árabe. De ellos nos ha quedado el gusto por especias
como el comino, el azafrán, el pimentón o la canela, pero también el
gusto por los frutos secos, en especial en la costa mediterránea y en
Andalucía.