Dover: "Sabíamos que volveríamos al rock, es algo que se nos da muy bien"

El grupo Dover
EUROPA PRESS
Actualizado 09/02/2015 23:12:59 CET

MADRID, 9 Feb. (EUROPA PRESS) -

Hace dos años, la banda madrileña Dover inició una gira por toda España con la que conmemoró sus 20 años en la música y rindió homenaje a su famoso debut, 'Devil came to me'. Movidos bien por la nostalgia o por las ganas de regresar a los orígenes, el grupo decidió recuperar aquel sonido en un nuevo disco.

"Sabíamos que volveríamos al rock, es algo que se nos da muy bien", ha confesado Amparo Llanos, guitarrista del grupo, durante una entrevista concedida a Europa Press, con motivo de la publicación de 'Complications', trabajo en el que el grupo aglutina la energía y la potencia que les dio a conocer a principios de los 90.

De esta forma, regresan a un sonido que consideran "divertido" y "novedoso", puesto que abandonaron el rock hace seis años para publicar trabajos como 'Follow the city lights', en el que predominan sonidos electrónicos, tal y como cuenta Cristina Llanos, vocalista de la banda.

Preguntados por las influencias que han predominado en la composición de los temas que aparecen en este disco, la voz de Dover confiesa que, además de estar compuesto por una "acumulación" de todo lo que han oído este tiempo, ha influido su experiencia con un amplificador de la marca Line 6, del que fue incapaz de cambiar los efectos que tanto le recordaron a bandas de los 80 como The Cars. "A día de hoy no sé quitarlo", bromea.

En cuanto a las letras, las hermanas Llanos tienen claro que "nunca han sido proclamas, sino más bien una especie de psicoanálisis", aunque precisan que son diferentes. Mientras que Amparo las describe como "poéticas", con un "punto inconsciente", Cristina afirma que las suyas son "más coloquiales y cercanas a la conversación".

DOVER: "REFUGIO"

Todos los miembros del grupo coinciden y describen de forma unánime el grupo como un "refugio". "Es el sentido de nuestra vida", ha afirmado Cristina, a lo que su hermana añade: "No sé cómo hacemos para que al final el grupo produzca tensiones y al mismo tiempo sea él mismo el que hace que se relajen".

En este sentido, el bajista del grupo, Jesús Antúnez, ha asegurado que "siempre" han sido los mismos. "Estemos donde estemos", ha recalcado, porque, como defiende, "incluso los grupos grandes son una banda en un local de ensayo que hacen algo en común".

Precisamente, su local fue el lugar en el que grabaron este nuevo trabajo. "Decidimos grabar un disco y ninguno tenía ganas de ir a un estudio y de aguantar la dinámica, después de haber pasado tanto tiempo en el local de ensayo, donde estamos muy a gusto".

Antúnez tiene mucho equipo en el que ha invertido mucho "dinero y tiempo". Lo que faltó, lo alquilaron. Además, tienen "talento", según matiza Samuel Titos, batería. En definitiva, todos coinciden en que este es el disco de Dover que "mejor suena".

Además, según añade Cristina tenían "miedo" de entrar en un estudio con otros productores y que todo se desvirtuara. "Como grupo tendemos a cerrarnos en nosotros y tener nuestro mundo, que es el que nos funciona. Luego está el exterior", ha destacado.

A todo esto, Amparo agrega que "no hay dinero para gastar". "Como todo el mundo", también en la música se sufren los efectos de la crisis. "Te adaptas a lo que hay y sigues, lo importante al final es que podemos seguir haciendo música, si hay menos medios, no es algo de lo que nos quejemos", ha dicho.

Dover no son nostálgicos. No echan de menos aquella época, "milagrosa". Reconocen que fue "divertido" hacer aquella reciente gira en la que recordaron las canciones de hace más de dos décadas y comprobar que la reacción del público era "parecida" a la de entonces. "Fue como meterse en máquina del tiempo", ha afirmado Amparo, aunque precisa que no desean volver a aquello.