MADRID, 27 Oct. (EUROPA PRESS) -
El director David Trueba estrena este viernes su segundo film,
protagonizado por Pablo Carbonell, Ariadna Gil y Santiago Segura, en
el que "no hay buenos ni malos, me gusta que los personajes tengan
pliegues que hagan sentir incómodo al espectador". En la presentación
de la película, Trueba dijo no considerarse un "director
profesionalizado", y se mostró tranquilo respecto a la respuesta de
los espectadores a su segunda película, después de la buena acogida
que tuvo su ópera prima "La buena vida".
"Obra maestra" narra el rodaje de dos aficionados al cine (Carbonell
y Segura) que deciden secuestrar a una actriz de éxito (Gil) para el
papel protagonista de su cinta. Los dos individuos intentarán
"construir un mundo de fantasía", pero, al final "la realidad pisotea
sus sueños", según Trueba. Debido a este argumento, Trueba recibió
amenazas de acciones legales por parte de la productora de John
Waters si no se paraba la promoción de "Obra maestra", ya que su
úlima película "Cecil B. DeMented" tiene un argumento similar.
En "Cecil B. DeMented" es Stephen Dorff el que secuestra a Melanie
Griffith para rodar "Raving Beauty". Trueba dijo que pese a las
advertencias de la productora de Waters para paralizar la promoción,
"no me preocupa demasiado este asunto", ya que la idea de su film
surgió un año después de rodar su primera película cuando oyó la
noticia de que el presidente coreano había intentado secuestrar a una
actriz para que actuase ante él. El director afirmó que, pese a la
coincidencia, "puede pasar; las historias están en el aire".
Trueba explicó que la selección de Santiago Segura y Ariadna Gil se
hizo desde un principio, mientras que la incorporación de Carbonell
se le ocurrió junto antes de acabar el guión. Pese a las dudas que le
infundía "la capacidad de concentración de Pablo para la película",
Trueba afirmó que "se ha entregado en cuerpo y alma". Para el rodaje
de "Obra maestra", Trueba explicó que consideró "imprescindible" que
los actores fueran conocidos, lo contrario que "La buena vida".
Los tres actores coincidieron al declarar que los personajes que
interpretan tienen aspectos comunes con ellos, pero que los
descubrieron a medida que se introducían en ellos. Segura afirmó que
"el personaje era como yo a los 14 años, me vino toda mi infancia",
mientras que Pablo Carbonell, quién definió a su personaje de
"imbécil y patético", declaró haberse dicho "pero si yo soy así...".