Bunbury se embarca en "El viaje a nunguna parte"

Europa Press Cultura
Actualizado: lunes, 24 mayo 2004 20:30

MADRID, 24 May. (EUROPA PRESS, por David García-Maroto) -

Uno de los aragoneses más internacionales, Enrique Bunbury, publica estos días su quinto álbum en solitario tras abandonar los laureados Héroes del Silencio. Una vez más, y en esta ocasión con "El viaje a ninguna parte", Bunbury pone en práctica su ingenio camaleónico y se reinventa a sí mismo y a su música. Sin embargo, el cambio no es tan drástico en este envite, y, si bien, la estética circense se mantiene, el estilo musical también aunque con melodías más enraizadas aún en la música latinoamericana y concretamente mejicana, y sin tanta brillantez.

"El viaje a ninguna parte", es un total de 20 canciones, escritas muy recientemente y muchas de ellas en los mismos días, lo que hace que este doble LP mantenga una coherencia musical y temática muy beneficiosa en estos casos. Ahora bien, cuando un artista edita un disco doble de estas características un pensamiento sobrevuela la mente de quien lo escucha: "Si en vez de grabar un doble graba un sencillo el disco habría quedado perfecto", porque pocas veces se componen 20 canciones merecedoras de integrar un disco de un sólo golpe de pluma. En "El viaje a ninguna parte" esta característica se da, y al final, las malas canciones lo único que aportan es aburrimiento perjudicando a las malas.

En cualquier caso, Bunbury mantienen una línea de calidad y originalidad inaudita en el panorama musical del momento, y este vez, el espíritu del hermano latinoamericano está aún más presente. Tanto es así, que el mismo Bunbury deforma su propia pronunciación, para cantar como un verdadero mejicano en ocasiones, ya no dice "suertecita", sino "Suertesita, y es que se ve cada vez más claramente que Bunbury, en su afán de reclamar un lugar para el artista de España, está empezando a buscar una nueva residencia para sus expectativas, España para los de OT y Latinoamérica para los músicos.

El Huracán Ambulante, la banda de Bunbury, sigue al pie del cañón desplegando verdaderos alardes de calidad, insuflando sentimiento a canciones muy complejas y también dando vía a libre a colaboraciones como las de Daniel Ne'Lo o Marta Botia. Y para poner la guinda George Merino, masterizador del mismismo Bob Dylan, aportando su magia.

La melancolía, el amor imposible, la reflexión propia de los momentos de travesía, y en general algo de desasosiego, son las pautas de un disco en el que se plasma un Bunbury muy inquieto y decidido al tiempo, y con ganas de mostrar sus más íntimas vivencias en su estancia al otro lado del charco gritando que va por el camino que ha elegido le pese a quien le pese.

A destacar temas como el single "Que tengas suertecita", que si bien, no es uno de los temas de mayor calidad del disco, si sirve de referencia a la hora de observar la reciente evolución del aragonés. "En la pulpería de Lucita", es también un buen ejemplo de cómo Bunbury ha echado raíces en aquellas tierras, como se puede ver también en una impresionante composición (porque no se trata de una canción sino de una obra) llamada "Canto (el mismo dolor)". Y para cerrar este breve repaso, "La señorita hermafrodita", un descenso de Bunbury a los infiernos, en el que roza lo mercantil con un estribillo inapropiado y demasiado fácil para sus capacidades.

En resumen, un nuevo disco de Enrique Bunbury, con lo que ello conlleva; originalidad musical y ganas de hacer algo diferente. Sin embargo, "El viaje a ninguna parte" no cubre las expectativas pues se esperaba algo más después de un maravilloso "Flamingos"...quizá con menos temas el objetivo estaría más que logrado.

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