Les Luthiers actuan en el Palacio de Deportes de Santander el 3 de abril con 'Las obras de ayer', su nuevo espectáculo

En este espectáculo desfilan desde clásicos de hace 25 años hasta los éxitos más recientes

Europa Press Cultura
Actualizado: miércoles, 15 febrero 2006 14:30

SANTANDER, 15 Feb. (EUROPA PRESS) -

Les Luthiers regresan el próximo 3 de abril a Cantabria para presentar su nuevo espectáculo: 'Las obras de ayer', que pondrán en escena en el Palacio de Deportes de Santander.

El quinteto argentino realizará un amplio recorrido por España visitando las ciudades de Soria, Pamplona, Donosti, Vitoria, Miranda de Ebro, Burgos, Santander y Bilbao.

La productora Szena, ha puesto a la venta las localidades mediante los servicios de Caja Cantabria (cajeros automáticos, por teléfono 902 12 12 12 ó en www.cajacantabria.com)

En 'Las Obras de Ayer', desfilan clásicos de hace 25 años de 'Mastropiero que Nunca' hasta éxitos de espectáculos más recientes como 'Unen Canto con Humor' y 'Todo Por Que Rías', pasando por los momentos más cómicos de 'El Reír de los Cantares', 'Por Humor al Arte' y 'Grandes Hitos'.

El objetivo es concentrar en una misma entrega lo más destacado del repertorio de Les Luthiers, una garantía de carcajadas sin pausa, las músicas más diversas, destreza teatral, refinada crítica y siempre ese humorismo brillante que les ha ganado la admiración de todos los públicos de habla hispana del mundo.

El humor del ingenio, de la sorprendente inventiva lúdica; el humor del gag, del gesto, la pose, la mirada; el humor inteligente del juego de equívocos, del contrasentido buscado, de la parodia, de la ironía, de la ocurrencia, de la suprema gracia, conjugado con música de variados géneros y combinaciones escritas y vocales, escrita para rubricarlo, es lo que propone el quinteto.

INSTRUMENTOS INFORMALES

Los instrumentos informales han sido desde siempre un sello característico de Les Luthiers. El grupo posee un taller equipado especialmente para el diseño, construcción y reparación de sus instrumentos.

En este proceso participa uno de los integrantes del conjunto y varios artesanos de distintas profesiones contratados especialmente para cada ocasión. Esto es necesario ya que en la construcción de estos estrambóticos instrumentos se dan cita todo tipo de tecnologías.

En un principio los instrumentos eran creados casi exclusivamente por Gerardo Masana, con quien colaboraba Carlos Iraldi, un médico que integraba el coro de Ingeniería (donde nació Les Luthiers). En el año 1973, ante la desaparición de Masana, Iraldi siguió trabajando, esta vez con la ayuda de Carlos Núñez Cortés. Actualmente el taller de instrumentos es responsabilidad de Hugo Domínguez, artesano y músico bonaerense.

En la actualidad poseen unos 36 instrumentos de distintos tipos y funcionamientos. Para crearlos siguen tres criterios: en primer lugar, se encuentran los instrumentos que parodian a otros ya conocidos, como el 'latín' o violín de lata, los 'Gom-horn', que imitan a la trompeta, y la 'Guitarra dulce', una parodia de la guitarra española, construida con dos latas de dulce de batata.

En segundo lugar se encuentran aquellos instrumentos en los que parten de un objeto cualquiera, como pueden ser la 'mandocleta', construida sobre la base de una bicicleta con su rueda trasera llena de plectros que pellizcan una mandolina sujeta a ella; la 'desafinaducha', en la que el agua que brota de una ducha hace girar unos rodillos con martillitos, los cuales percuten en placas de metal; y 'nomeolbídet', un híbrido entre un artefacto sanitario, el bidet, y un instrumento medieval, el 'organistrum', que se toca haciendo girar una manivela que pone en movimiento una cinta sinfín enresinada que frota las cuerdas.

Finalmente, están aquellos instrumentos en los que el grupo ha investigado nuevas formas de producir sonidos de timbres insólitos, como el 'yerbomatófono d'amore', que son calabazas de mate cortadas por la mitad, lijadas y ensambladas; la 'marimba de cocos', que posee unos 14 cocos de palmera, vaciados de su copra, y calados de manera tal que suenan cuando se los percute, y el 'bass-pipe a vara', unos tubos de cartón, de los empleados para almacenar rollos de telas, que soplados por su extremo producen sonidos sordos y graves.

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