MADRID, 25 Jun. (EUROPA PRESS) -
La obra de teatro 'El Florido Pensil', dirigida por Mireia Gabilondo y Fernando Bernués, recuerda "sin rencor" los episodios más oscuros de la educación de Posguerra, según comentó hoy el actor Julio Perrugorría. El espectáculo, que se estrenó hace once años, repite experiencia en el Teatro de la Latina desde el próximo 27 de junio hasta el 16 de septiembre.
La compañía vasca Tantakka Teatroa ha recuperado la obra de Andrés Sopeña, una década después del éxito que consiguieron con ella cuando la estrenaron en 1996. "Fue una auténtica sorpresa estar en cartel ocho meses", destacó el actor Alfonso Torregrosa, quien además añadió que "la obra no ha cambiado en nada desde entonces".
'El Florido Pensil' trata sobre un grupo de cinco jóvenes, con muy diferentes niveles sociales, sometidos al absurdo sistema educativo nacional católico. Los protagonistas reviven por medio de sus conversaciones y movimientos, los lugares emblemáticos de la época, como la escuela, el cine de barrio y la iglesia.
Los actores vivieron esa educación, por lo que conocen a la perfección los detalles que se comentan en el texto, de hecho el actor Patxi González destacó que "al leer mi papel me di cuenta de que ese niño burgués, hijo de tendero, era yo". "El reflejo de la sociedad de la España de posguerra es visible" gracias a las diferentes clases sociales a las que pertenecen cada uno de los cinco muchachos protagonistas de la obra, como destacó el actor Zorión Eguileor.
DOMINA EL MIEDO
"El miedo es el que domina la situación", dijo Eguileor, al referirse a que en el sistema educativo del momento "el alumno tenía miedo del profesor, éste del director y éste del supervisor". Pero a pesar de lo que pudiera pensarse, la historia se presenta "con blancura y sin malicia, al estar visto desde el prisma infantil", indicó.
Lo que más caracteriza a la obra es el humor, a pesar de introducir cierto matiz de añoranza y tristeza, al recordar algunos castigos absurdos que se les imponían a los alumnos. "Creo que me río demasiado de lo mal que lo pasé en la escuela", apuntó Torregrosa.
"El mérito de la obra está en cómo los directores mueven la escena", destacó Eguileor, al referirse a lo complicado que resulta mover la acción del pasado al presente, sin que haya cortes. La música también tiene presencia en el escenario, ya que "en la escuela se utilizaba para memorizar", dijo González. Por ello, se recuerdan las canciones que acompañaban a los pupilos cada día de colegio.
VIAJE AL PASADO
La obra estimula al espectador al ofrecerle un viaje al pasado, una vuelta a la infancia. Para los actores, con más de 1.500 representaciones de la obra a sus espaldas, la buena acogida de 'El Florido Pensil' se debe, sobre todo, a que "damos vida al público porque les ayudamos a recordar", ya que los espectadores se levantan de su butaca reviviendo aquellos días de colegio.
"Los jóvenes se divierten mucho con la obra", manifestó Eguileor, quien aclaró que aunque la obra parece dirigida a los que experimentaron esas vivencias, el público joven la entiende y "se queda sorprendido con algunos detalles de la época, sobre todo con los castigos". "Las cosas han cambiado mucho: ahora son los alumnos los que pegan a los profesores", añadió el actor.