Escena de la ópera 'Otello' en el Teatro Real. - JAVIER DEL REAL
MADRID 19 Sep. (EUROPA PRESS) -
El Teatro Real ha inaugurado este viernes 19 de septiembre su nueva temporada, la 29 desde su reapertura, con la reposición de la producción de 'Otello', de Giuseppe Verdi, estrenada en 2016, en una coproducción con la English National Opera y la Ópera Real de Estocolmo, que ha emocionado al público.
En esta ocasión, los Reyes Felipe y Letizia no han podido presidir la apertura de temporada --como es habitual-- ya que se encontraban de viaje de Estado en Egipto. Aunque en esta ocasión el Palco Real ha estado vacío, está previsto que en las próximas funciones de 'Otello', cuando no se use para actividades oficiales, este sea ocupado por colectivos de la sociedad civil seleccionados por distintas ONG, a petición de los Reyes.
'Otello', de Verdi, con dirección musical de Nicola Luisotti y dirección escénica del estadounidense David Alden, ha recibido la ovación cerrada del público en su estreno. Los aplausos se han prolongado durante ocho minutos, volviéndose más intensos al dirigirse al tenor Brian Jadge --que debuta en el papel de Otello--, y a la soprano Asmik Grigorian, que ha interpretado a Desdemona.
Entre las autoridades que han asistido a la apertura de temporada del Real, se encontraban el presidente del Teatro Real, Gregorio Marañón; el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas; el presidente Ejecutivo de Europa Press, Asís Martín de Cabiedes; el Consejero de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, Mariano de Paco Serrano; el presidente de la Asamblea de Madrid, Enrique Ossorio; la vicesecretaria general del PP, Cuca Gamarra; el director del Museo del Prado, Miguel Falomir; el presidente del grupo Proeduca, Miguel Arrufat, o la subdirectora de Música y Danza INAEM, Ana Belén Faus Guijarrro.
Según ha explicado el director artístico del Teatro Real, Joan Matabosch, David Alden "trasciende lo anecdótico de la trama evitando caer en actualizaciones reduccionistas, y centra la dramaturgia en el laberinto psicológico de un personaje que se siente inferior e indigno de esa sociedad que ciertamente lo ha ascendido hasta la cumbre del rango militar, pero sin dejar de mostrarle a cada momento que, por muy excelente que sea su liderazgo guerrero y meritorios sus servicios bélicos a la república, genera recelo, prevención, y, por parte de la familia de su esposa, desprecio".
Este drama lírico en cuatro actos comienza en medio de una violenta tormenta, cuando el pueblo de Chipre espera el retorno de su gobernador y general de la flota veneciana, "el moro Otello". Tras haber luchado contra los turcos musulmanes, este guía a su armada victoriosa hacia puerto seguro.
Durante su ausencia, ha llegado a Chipre el joven veneciano Roderigo, quien se ha enamorado de la nueva esposa de Otello, Desdemona. Iago, lugarteniente de Otello, que odia en secreto al gobernador por haber ascendido al oficial Cassio y no a él, promete a Roderigo que le ayudará a conseguirla. Mientras los ciudadanos celebran la vuelta de su gobernador, Iago prepara su plan para arruinar a Otello.
El protagonista, que en Shakespeare es negro para abordar el tema del racismo, que es la fuerza motriz de la tragedia, es de nuevo interpretado por tenores blancos, al igual que en 2016.
Matabosch ha argumentado que "tanto el libretista, Arrigo Boito, como Verdi comprenden que la intensidad del drama se puede incrementar todavía más si se logra que el racismo juegue un papel menos visible y el acento se sitúe en la fragilidad de un personaje perfectamente asimilable físicamente a cualquiera de los otros: un personaje vulnerable y dominado por una turbulencia interior".
Durante la presentación de la pieza, David Alden se preguntó "cuánto tiempo se permitirá" en este "mundo woke" actual, "seguir representando una ópera como ésta, en la que un personaje de color es representado o es cantado por un cantante blanco". "En el mundo del entretenimiento, algo parecido a esto ya no es admisible en muchos casos", planteó Alden.
En cualquier caso, el director musical, Nicola Luisotti, reiteró que el tema que subyace en este montaje no es únicamente el racismo, sino "el feminicidio" pues la protagonista Desdemona es asesinada por Otello, que la mata porque cree que ella le ha traicionado con otro hombre. "No se debe pensar que es un tema de otros tiempos, sino que es un tema que nos incumbe. Hoy en día, cada día, miras los periódicos --cada día, cada dos días-- hay una mujer asesinada", lamentó.
JUEGO DE SOMBRAS Y UNA ATMÓSFERA SOFOCANTE
La puesta en escena presenta una sociedad militarizada, por lo que los personajes aparecen una y otra vez en la oscuridad, en un juego de sombras, bajo una atmósfera sofocante que apela a una vigilancia permanente. De hecho, los personajes se presentan unos frente a otros, como si se estuvieran espiando, lo que acompaña a la trama violenta que propone Verdi --la violencia alcanza tanto a la música como a las palabras--.
Con esta violencia arranca la ópera a través de una tormenta natural que irá dejando a los personajes sin espacios cómodos --un símil de la tregua--, tal y como añade Matabosch.
Por otro lado, también refleja la sobriedad de la violencia el vestuario, a cargo de Jon Morrell, compuesto por chaquetas militares en los personajes masculinos. Mientras, ellas portan vestidos de líneas y tejidos simples, colores también apagados que van en consonancia con el drama que se vive en el escenario.
La dirección musical corre a cargo de Nicola Luisotti, al frente de un doble reparto de voces encabezados por los tenores Brian Jagde, Jorge de León y Angelo Villari (Otello), las sopranos Asmik Grigorian y Maria Agresta (Desdemona), y los barítonos Gabriele Viviani, Vladimir Stoyanov y Franco Vassallo (Iago).
El Teatro Real ofrecerá 12 funciones de la ópera --con el patrocinio de Telefónica--, hasta el 6 de octubre, enmarcadas en el homenaje a Shakespeare, uno de los ejes temáticos que vertebran la presente temporada. Además de la ópera verdiana, se ofrecerán La reina de las hadas, de Henry Purcell; Romeo y Julieta, de Charles Gounod; El sueño de una noche de verano, de Benjamin Britten y el espectáculo Julieta y Romeo interpretado por el Ballet Real de Suecia.