6 de junio de 2020
 
Publicado 01/04/2020 12:53:10 +02:00CET

Gestas del deporte: Niki Lauda, el piloto que escapó del fuego a por la gloria

Niki Lauda pilotando su Ferrari
Niki Lauda pilotando su Ferrari - DPPI / AFP7 / Europapress - Archivo

   MADRID, 1 Abr. (EUROPA PRESS) -

   La historia del deporte mundial está plagada de campeones que tuvieron que vencer infinidad de obstáculos para lograr la gloria. Sin embargo, en muy pocas ocasiones se puede decir que el segundo clasificado atesora, como mínimo, el mismo mérito que el primero. Eso le ocurrió a Niki Lauda en el Mundial 1976 de Fórmula 1.

   El piloto austriaco, fallecido hace diez meses, trabajó durante sus últimos años como presidente no ejecutivo de la escudería Mercedes, la gran dominadora actual de la Fórmula 1, demostrando que su sello ganador seguía vivo tras su retirada deportiva allá por 1985. Bien lo había demostrado antes con sus tres títulos mundiales conquistados en 1975, 1977 y 1984, los dos primeros con Ferrari y el último, en McLaren.

   Más allá de sus tres títulos mundiales, el austriaco siempre será recordado por haber sobrevivido a un grave accidente en el Gran Premio de Alemania de 1976 cuando peleaba por el Mundial con el británico James Hunt, con el que mantuvo una gran rivalidad. Lauda llegó a aquella carrera como destacado líder del campeonato, después de sumar cinco victorias en nueve pruebas, y su vida a punto estuvo de truncarse en Nürburgring.

   Aquel 1 de agosto, sufrió una avería que le hizo perder el control de su Ferrari y estrellarse contra el muro cuando rodaba a 240 km/h. Su coche se incendió y la situación se agravó cuando el estadounidense Brett Lunger no pudo evitar el impacto. Lauda quedó atrapado entre las llamas durante unos segundos angustiosos. Lunger, Harald Ertl, Guy Edwards, y Arturo Merzario lograron rescatarlo, pero escapó con graves quemaduras y los pulmones seriamente afectados.

   Pese a la dureza del accidente y la recomendación de los médicos de que se olvidara de competir durante el resto de la temporada, el vienés no solo se recuperó en seis semanas, sino que también llegó a tiempo de pelear el título hasta el final. Solo se había perdido las carreras de Austria y Holanda y estaba listo para participar en las cuatro últimas.

   Sobreponiéndose al dolor y con su impactante nueva imagen tras sufrir el lametazo del fuego, fue cuarto en Italia, octavo en Canadá y llegó a subirse al podio (tercero) en Estados Unidos. Hunt le pisaba los talones tras encadenar dos victorias en Norteamérica, pero era Lauda quien llegaba líder a la cita decisiva en Japón con tres puntos de ventaja.

   UNA HISTORIA DIGNA DE HOLLYWOOD

   En aquel momento cumbre de la temporada, tomó el protagonismo un actor inesperado: la lluvia. Un intenso aguacero cayó sobre el circuito del Monte Fuji y se celebró una tensa reunión de pilotos en la que unos eran partidarios de competir y otros, como Lauda, lo veían demasiado arriesgado. El recuerdo del día que había burlado a la parca en Alemania aún era demasiado reciente.

   El austriaco tomó la salida y se retiró en la segunda vuelta como protesta, pero sus rivales no le siguieron y salieron a rodar a pesar de las condiciones extremadamente peligrosas. Entre ellos el que más se jugaba de todos, Hunt, consciente de que le valía el cuarto puesto para proclamarse campeón y que quizá nunca volvería a tener una oportunidad mejor, como así fue.

   A falta de tres vueltas para el final y cuando ya masticaba la gloria, el británico sufrió el reventón de un neumático. Entró en 'boxes' y volvió al asfalto empapado pilotando a tumba abierta, sin saber qué posición ocupaba ni si los pilotos que iba adelantando eran rivales directos o doblados. Acabó tercero y conquistó el único título de su corta carrera. Para entonces, Lauda ya se había marchado del circuito.

   Pese a cerrar con mal sabor de boca aquel épico campeonato, la espera del austriaco no fue demasiado larga y al año siguiente se tomó la revancha conquistando su segundo Mundial con Ferrari por delante de Jody Scheckter y de Mario Andretti.

   Tras pasar por Brabham y una retirada de dos años, volvió al 'Gran Circo' para sellar su tercer título en 1984 batiendo por apenas medio punto a su compañero de equipo, el francés Alain Prost. Fue el epílogo victorioso de una carrera que sobrevivió al fuego y que el gran público conoció con 'Rush', la sobresaliente película que en 2013 contó la rivalidad Lauda-Hunt con Daniel Bruhl y Chris Hemsworth como protagonistas.

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