El Deportivo se impone al Valencia con un penalti dudoso

Europa Press Deportes
Actualizado: viernes, 20 enero 2006 11:59

LA CORUÑA, 20 Ene. (EUROPA PRESS) -

El Deportivo demostró carácter, se sobrepuso a la adversidad de jugar con uno menos desde la primera mitad y aprovechó una controvertida decisión del colegiado Iturralde González para ganarle al Valencia (1-0) la primera batalla de una eliminatoria muy competida y equilibrada entre dos equipos poderosos.

Ambos conjuntos se exhibieron sin reservas sobre el césped de Riazor, jugaron de poder a poder, sin un fútbol de alta escuela, pero sí enérgico, competitivo y fajador. Y en este estilo Joaquín Caparrós se desenvuelve a la perfección y su equipo hizo una lectura positiva de las circunstancias que les planteó el desarrollo del juego.

Se rebelaron contra la expulsión de Duscher a la media hora y se fajaron en el inicio de la segunda mitad cuando el Valencia tomó el protagonismo y dominó el escenario y el balón. Los blanquiazules se beneficiaron además de una decisión de Iturralde González, a instancias de su asistente, de conceder como penalti un efímero agarrón del veterano Carboni sobre Capdevila. Desde los once metros, Sergio transformó para algarabía de la grada de Riazor, que pasaba un momento angustioso.

El Deportivo defendió como oro el tanto y el Valencia no llegó a recuperarse del golpe cuando ya disfrutaba de un partido cómodo, se veía superior y pensaba en resolver su pase a semifinales en Mestalla.

Fue un partido tenso y trabado, sin ritmo de juego, pero sí con cada balón peleado hasta el último suspiro por todos los protagonistas. Bajo ese escenario, sólo algunos destellos individuales permitieron presenciar verdaderas ocasiones de gol. Del lado blanquiazul, De Guzmán lo intentó desde lejos con un gran disparo que despejó Mora. Del otro, Regueiro, incisivo por el flanco izquierdo.

Con el Deportivo amputado, el equipo de Quique Sánchez Flores, que sigue flojo de ambición como ya le sucediese en el Calderón, pasó a administrar con criterio el balón y situó el partido donde más le convenía. Su jugador más habilidoso cuando media la portería, Villa, disfrutó de una doble ocasión mediado el segundo acto, pero su balón se paseó por la línea que defiende Molina.

GOL DE SERGIO

El cuadro de Caparrós empezaba entonces a sufrir los rigores de jugar con uno menos, apenas tenía aire para tejer alguna salida airosa y se entregó a la honrosa labor de defender apretando los puños. Al menos pudo salir en un par de ocasiones y en una de ellas encontró el premio a su sincera apuesta de sacrificio e ilusión.

Un tanto que pesa doblemente por la forma en que se consiguió, mermado de efectivos ante un Valencia en línea ascendente, aunque en una semana, Mestalla será de nuevo escenario de una lucha de futbolistas más cerca del rol de gladiadores que de artistas y que se presume igualmente emocionante y equilibrada.

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