SAN SEBASTIAN 23 Mar. (EUROPA PRESS) -
La historia de Gonzalo Arconada al frente de la Real Sociedad ha sido tan breve como poco productiva ya que el técnico de Loiola tan sólo ha dirigido durante ocho encuentros al conjunto txuri urdin con un paupérrimo balance de dos victorias y seis derrotas.
La vida de un entrenador en un banquillo siempre está sujeta a los resultados, y estos son los que han primado en la decisión adoptada hoy por el Consejo de Administración de la Real Sociedad de destituir a Arconada, después de firmar ayer una nueva derrota frente a Osasuna en el Reyno de Navarra (2-0) que ha significado, además, que el equipo caiga en puestos de descenso.
Gonzalo Arconada, que se convierte en el noveno entrenador destituido en Primera esta temporada, fue confirmado como nuevo técnico realista el pasado 31 de enero, un día después de que el club destituyese en el cargo a José Mari Amorrortu. La razón de aquella decisión fue la misma que en esta ocasión, los resultados, ya que tras perder frente al Alavés (3-1), el técnico bilbaíno sólo había conseguido que el equipo sumase seis puntos sobre 36 posibles.
La máxima futbolística que reza: 'a entrenador nuevo, victoria segura', se cumplió, una vez más, en el caso de Arconada, que debutaba en el banquillo txuri urdin con un triunfo en Anoeta ante el Mallorca (2-1).
La cosa pintaba bien y todo hacía presagiar que el intento de dar un golpe de timón podía dar su frutos. A esa primera victoria le siguió una derrota en el Calderón (1-0), a pesar de lo cual había motivos para la esperanza ya que la Real de Arconada se mostró como un digno rival que había recuperado su autoestima y su juego respecto a actuaciones pasadas.
El equipo volvió a dar las mismas buenas sensaciones en el siguiente partido, ante el Valencia en Anoeta, pero el resultado volvió a ser una derrota (1-2).
El optimismo se tornó en frustración cuando la Real cayó una semana después frente a un rival directo, el Betis (2-0), en un mal partido de los donostiarras, inofensivos en ataque y preocupantemente endebles en defensa.
La dolorosa derrota encajada a continuación ante el Zaragoza (1-3) en Anoeta, donde la Real volvió a perder un encuentro que había empezado ganando 1-0, no hizo sino confirmar que el barco txuri urdin continuaba a la deriva y que Arconada no estaba siendo el revulsivo que el club esperaba.
El balsámico triunfo cosechado en Riazor hace tres jornadas liberó la tensión existente en la plantilla y en el entorno, y un rayo de esperanza se asomaba entre los negros nubarrones en un horizonte en el que se avistaba un calendario atemorizante, con dos compromisos consecutivos ante el FC Barcelona y Osasuna.
La derrota ante el líder (0-2) era previsible pero no dejó en mal lugar al equipo que cayó con dignidad tras una buena primera media hora de juego. Pero la situación en la que quedaba el equipo, a dos puntos de descenso no permitía otro tropiezo. Pero la derrota de ayer en Pamplona (2-0), en un mal partido, combinada con los resultados del resto de la jornada, ha terminado por meter a la Real en el temido pozo clasificatorio y ha acabado con la paciencia de la directiva realista que, de nuevo, ha optado por la solución más drástica. El revulsivo se llama ahora José Mari Bakero y su misión, salvar la categoría en ocho jornadas que restan .