ZURICH (SUIZA), 23 (EP/Reuters)
El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, describió las acusaciones de corrupción contra la entidad que rige el fútbol como parte de una reacción motivada por la envidia, aunque prometió arrancar de raíz el problema desde el primer día si es reelegido en su cargo.
La FIFA fue golpeada por acusaciones que rodearon al proceso de elección de sedes de los Mundiales 2018 y 2022, ganadas por Rusia y Qatar, respectivamente.
Blatter aseguró que estaba listo para confrontar el pasado si tiene éxito en la elección presidencial del 1 de junio, cuando el titular de la Confederación Asiática de Fútbol, Mohamed Bin Hammam, se presente en su contra. No obstante, también dijo que la FIFA era víctima de su propio éxito desde que él asumió como presidente en 1998.
"Debemos encontrar una solución sobre cómo manejar el pasado para poder detener de una vez y para siempre todas estas cosas que dañan sobre corrupción", señaló Blatter en una mesa redonda con periodistas de agencias de noticias en las oficinas de la FIFA.
"Tenemos que asegurarnos de que en el próximo período de oficinas, que comienza inmediatamente después de la elección, reconstruyamos la imagen de la FIFA no sólo con una mejor comunicación (...) sino en los hechos. Habrá hechos. No me pregunten cuáles", agregó.
"¿Cuál es la atracción del éxito? Ser parte de él o estar celoso de él. Uno intenta estar adentro. Si no se puede, se pone celoso, es envidioso y eso puede convertirse en odio, se ve, hay gente a la que le gustaría destruir", indicó Blatter.
Las acusaciones de corrupción y falta de transparencia han signado la campaña de la FIFA. Dos miembros del comité ejecutivo del organismo fueron suspendidos de toda actividad vinculada al fútbol en noviembre por presuntamente haber ofrecido vender sus votos a periodistas encubiertos de un periódico.
A principios de este mes, como parte de una investigación del parlamento británico sobre por qué Inglaterra no ganó la sede del Mundial 2018, el funcionario Damian Collins dijo que había evidencia del diario Sunday Times acerca de que el camerunés Issa Hayatou y el marfileño Jacques Anouma recibieron pagos para votar a Qatar. El país de Oriente Medio negó categóricamente las acusaciones, al igual que los dos directivos.
"Me duelen", confesó Blatter sobre las críticas. De todos modos, Blatter admitió que había problemas en el interior de la FIFA. "Nos dimos cuenta de que hay personas en la FIFA que no se merecen estar allí, en especial en el gobierno", destacó Blatter, quien por segunda vez este mes se distanció de su comité ejecutivo.
"Yo no tengo influencia y no puedo asumir cualquier responsabilidad. Ellos tienen su propio carácter y su propia conciencia. No puedo responder por los otros", agregó.
Haciendo un balance de sus 13 años al frente del organismo, Blatter señaló que cualquier error que cometió fue la consecuencia del trabajo duro. "Estoy viendo los resultados de lo que hicimos para decir (...) que es más positivo que negativo", remarcó. "Los que trabajan duro cometen más errores que los que trabajan menos", apuntó.