SEVILLA 30 Mar. (EUROPA PRESS) -
El entrenador del Sevilla, Gregorio Manzano, ha comentado que no se inquieta por los nombres que se manejan como posibles sustitutos suyos al frente del banquillo nervionense en el que, por contra, el jiennense está dispuesto a renovar "incluso antes" de junio si así se estimara oportuno.
De hecho, se maneja ya una terna de posibles candidatos para dirigir a los blanquirrojos en la campaña venidera, que integran Joaquín Caparrós, Luis Enrique y Marcelo Bielsa. Pero Manzano mantiene en este tema su habitual tranquilidad.
"Ya he dicho alguna vez que yo participé de esa historia el año pasado. Entonces se decía que Manzano estaba fichado por dos años y con las cantidades puestas, y por mucho que decía Gregorio Manzano que era mentira, pues no había 'tutía'", precisó.
Por lo tanto, añadió, prefiere centrarse en la labor que tiene por delante, aunque eso no le impide mostrar su buena predisposición para seguir junto a los de Sánchez Pizjuán.
"Gregorio Manzano está muy tranquilo, tiene su conciencia muy tranquila de estar trabajando hasta final de temporada y, cuando terminemos, si las dos partes estamos contentas, lo solucionaremos de inmediato e incluso antes si hay que hacerlo antes", apuntó.
Por otro lado, el de Bailén repasó cómo está siendo su periplo en el Sevilla al que, como se recordará, llegó con la temporada ya iniciada, tras el cese de Antonio Álvarez.
"Esto no es ninguna promoción. Me gustaría estar en el Sevilla, ya que esa maleta venía cargada de sueños, ilusión, trabajo, expectativas y responsabilidad. Me gustaría seguir en el Sevilla, después de todo el conocimiento que ya tengo, interno y externo de lo que es un club de esta dimensión, me gustaría que ese aprendizaje no se quedara en el vacío, sino que sea el principio de una etapa que espero que sea fructífera", manifestó.
Por eso mismo, Manzano se marca una meta ambiciosa. "Me gustaría seguir en el Sevilla y luchar porque vuelva a sonar el himno de la 'Champions'. Ése es mi sueño, ésa es mi ilusión y eso espero que suceda", dijo, en declaraciones a los medios del club.
"YA DIJE QUE NO ERA EL MAGO DE OZ"
Ello no le impidió al preparador reconocer las dificultades que ha encontrado, a lo largo de todos estos meses, para enderezar el rumbo del cuadro sevillista.
"Cuando llegué tenía que mantener el listón para que, en ese momento, con el equipo un poco descolgado en Liga y con la 'Europa League' con un viaje importante a la vuelta de la esquina, quería que siguieran todos los sueños intactos. Pero ya dije en la presentación que no era el mago de Oz, porque no era entrar en el vestuario, tocar el enchufe y que todo el mundo tuviera que funcionar como un robot. Parece que todo el camino iba a ser de rosas, ganamos 11 partidos pero luego vinieron las espinas", recordó.
Igualmente, habló sobre la fragilidad defensiva de la que está dando muestras el Sevilla. "Hay un dato muy significativo y que dice gráficamente uno de los grandes problemas que acarreamos este año y es que en 29 jornadas de Liga, la primera en la que el equipo deja la portería a cero fuera de casa es en Valencia. El equipo ha metido 85 goles, pero nuestro punto débil han sido los goles encajados, 72. En algunos momentos nos ha faltado esa consistencia de trabajo defensivo, pero lo achacaría más a un trabajo colectivo del equipo, que a una línea en particular", agregó.
Por último, además de elogiar al presidente, José María del Nido, Manzano quitó 'hierro' a las polémicas que han surgido este año en el vestuario del Sevilla, como sucedió por ejemplo con la reclamación de Cáceres de tener más minutos.
"En los años que llevamos en el fútbol no nos extraña en absoluto en que haya una manifestación que va en contra del interés colectivo y en interés egoísta del propio jugador, pero sí que es cierto que en el legítimo derecho de cuando uno lo hace, lo que hay que hacer es aclararlo y la aclaración a nivel colectiva es lo mejor que hay. En el caso de Cáceres, nada más lejos de la realidad, porque era el cuarto jugador que más minutos tenía con el equipo y, cuando manifestó eso, él mismo se dio cuenta que en el contexto que lo hizo no tenía razón, ni en el fondo ni en la forma", concluyó.