La doble campeona mundial, protagonista de las últimas cuatro finales, no pierde un partido oficial desde 2005
Rusia, seria aspirante, amenaza en los cuartos
MADRID, 31 Oct. (EUROPA PRESS) -
La selección española de fútbol sala afronta el reto de recuperar el trono que perdió hace cuatro años en Brasil en un Mundial que acoge Tailandia desde este jueves al domingo 18 de noviembre, y donde los de Venancio López parten en primera línea de favoritos junto a la 'canarinha', actual campeona, y la pujante y amenazante Rusia.
España vuelve a presentarse a la cita como una seria candidata, doce años después de hacer historia en Guatemala donde se coronó por primera vez, iniciando un dominio frenado únicamente en la fatídica tanda de penaltis de 2008 en suelo brasileño, donde a pesar de tener el público en contra, demostró su potencial y calidad.
Ahora, el combinado nacional tiene un reto de mayor altura, el volver a encumbrarse a lo más alto, en un momento donde su deporte se va igualando cada día más, aunque las grandes potencias continúan un peldaño por encima del resto. Sin embargo, ya desde el inicio, la seis veces campeona de Europa se va a encontrar con problemas, con el estreno ante la siempre complicada Irán, y podría vivir su primera final en cuartos de final, una ronda donde estará con casi total seguridad Rusia.
Con un formato novedoso, con sólo una fase de grupos y partidos 'a vida y muerte' a partir de entonces desde los octavos de final, la doble campeona del mundo no puede confiarse y seguir apelando a su "humildad", como reconoció su nuevo primer capitán, Kike Boned, el único superviviente de Guatemala, para volver a jugar una final, que sería la quinta consecutiva a nivel mundialista.
Pese a la paulatina marcha de muchos de los jugadores claves de los títulos de los últimos años como Daniel Ibañes, los gemelos Linares, Javi Rodríguez o, el último, Luis Amado, el fútbol sala nacional ha demostrado saber trabajar con la base y seguir sacando jugadores que le han mantenido en la cúspide de este deporte.
El Europeo de Croacia de este mismo año fue la última prueba con la presentación oficial de nuevas caras ya consagradas como Sergio Lozano y Aicardo, del FC Barcelona Alusport, o Miguelín (ElPozo Murcia FS), con mención especial para el primero, clave en la conquista del centro continental, con dos goles que tumbaron a Rusia. La buena noticia será también el poder contar con el pívot Fernandao, un jugador clave por ser específico y que ha superado una lesión producida en la concentración.
La selección española, además, tiene la difícil misión de mantener una racha de invicto, que data desde 2005, cuando perdió en un amistoso con Brasil, pero que a nivel oficial está cifrada un poco antes, en el Europeo de la República Checa del mismo año cuando cayó ante Italia en la primera fase. La 'azzurra' también fue la última en derrotarla en un Mundial, en 2004 (1-2), lo que demuestra la competitividad y fiabilidad del equipo en las grandes citas.
Otro dato a tener en cuenta para el optimismo en Tailandia es que después de perder el trono mundial, dos años después, en el Grand Prix, también disputado en Brasil, España se tomó la revancha con la 'canarinha', batiéndola por 2-1 y dejando claro que no se debe confiar en la defensa de su corona.
BRASIL Y RUSIA, PRINCIPALES OBSTÁCULOS.
Brasil, entrenada ahora por un viejo conocido de la afición española como Marcos Sorato, ex del Caja Toledo, Playas de Castellón, Martorell o Caja Segovia, se presenta como el principal rival, al que, en teoría, no vería hasta la gran final.
La tetracampeona mundial, que sólo ha fallado con su cita en la final en 2004 y que está encuadrada en un duro grupo con Portugal, la Japón de Miguel Rodrigo y la Libia de Pablo Prieto, tampoco ha variado en exceso su bloque respecto a 2008, con el talento de Falcao, y jugadores de la LNFS como los azulgranas Wilde, Ari y Gabriel, o ex como Vinicius, Fernandinho o Neto.
Sin embargo, ha ofrecido dudas desde su conquista en casa, como la mencionada derrota ante España en el Grand Prix, el perder la hegemonía en Sudamérica al quedar por detrás de Argentina y Paraguay, o un empate a tres en un reciente amistoso ante Japón.
Tanto para españoles como para brasileños, la gran amenaza viene por parte de Rusia, un combinado que ha conformado un equipo muy sólido, con mucho talento nacional y el salto que le dan los nacionalizados, ya hasta cinco después de que a los conocidos Gustavo, Pula y Sirilo, se hayan unido Eder Lima y Robinho.
Los rusos han demostrado en los últimos años ser el mejor rival en Europa de los de Venancio López y si ambos superan sus respectivos grupos como primeros y no fallan en los octavos, vivirían una posible final anticipada en cuartos, lo que dejaría fuera muy pronto a uno de los aspirantes.
Esta posible eliminación de uno de los dos abriría las opciones de otros combinados, deseosos de alcanzar una final, reservada en los últimos años para brasileños y españoles, con la excepción de 2004, cuando llegó una Italia, deseosa de volver a estar entre los mejores. Portugal, la talentosa y competitiva Argentina, e Irán, completan una terna de serios candidatos a animar el torneo.