Foto: JAIME OLIVARES CAMPS/REPSOL MEDIA
MADRID, 10 Nov. (EUROPA PRESS) -
Marc Márquez (Cervera, 17 de febrero de 1993) entró este domingo en la historia del motociclismo con su brillante e 'inesperado' título de campeón del mundo de la máxima categoría, la de MotoGP, un éxito más en la todavía corta carrera del ilerdense, un piloto atrevido y al que siempre acompaña, pase lo que pase, una sonrisa perenne.
El catalán se convirtió en el circuito Ricardo Tormo de la localidad valenciana de Cheste en el campeón del mundo más joven de la máxima categoría, con 20 años y 266 días, superando lo que logró allá por 1983 el estadounidense Freddie 'Fast' Spencer, con 21 años y 258 días, y además igualó lo conseguido en 1978 por otro americano, Kenny Roberts, capaz de ganar en su primer año de debut en esta categoría, entonces bajo el nombre de 500cc.
Y todo después de un sensacional año donde ha sabido aprovechar sus oportunidades, sacar el máximo partido a ese don y talento que le acompañado sobre las dos ruedas desde que era un niño de cuatro años, y también esa pizca necesaria de suerte que siempre acompaña a los grandes campeones, tanto a la hora de evitar graves lesiones pese a alguna dura caída (Mugello) como a la de ver cómo sus rivales sí sufrían infortunios que le hicieron tomar el mando de MotoGP con firmeza, aunque desde el principio su candidatura apuntó fuerte.
Como manda la tradición, Márquez nació casi sobre una moto, apoyado siempre por su padre Julià, que no dudó en cumplir sus deseos tan pronto como su hijo se los pidió. A partir de ahí, empezó a forjarse la historia de un campeón del mundo, que tras curtirse en el enduro y codearse con pilotos más mayores que él, atrajo la atención de Repsol que enseguida apostó por el de Cervera.
El salto al Mundial fue en 2008, con 15 años, en otro ejemplo de la precocidad que se vive en el motociclismo. Ya en 125cc demostró muy pronto sus aptitudes y su primer podio llegó pronto, en su sexta carrera, en el Gran Premio de Gran Bretaña, donde fue tercero tras Scott Redding y Mike di Meglio. Esa campaña fue el segundo mejor debutante y concluyó decimotercero en el campeonato, posición que mejoró (noveno) en 2009 con otro podio, otro tercero en el Gran Premio de España.
Sin embargo, el salto cualitativo fue en 2010. El catalán se hizo con su primer título mundial haciendo algunas demostraciones como la de Estoril (Portugal) cuando ganó la carrera saliendo desde el 'box' para adjudicarse la corona, una pequeña muestra de lo que era ya capaz de hacer avalado por su talento y agresivo pilotaje. Dio el salto a Moto2, y al contrario que este 2013, su estreno fue lleno de problemas, pero una vez más tiró de calidad y valentía para recortar la diferencia con el alemán Stefan Bradl y tener al alcance el entorchado hasta que una caída en Sepang le obligó a abandonar el Mundial.
Todo el mundo sabía que el salto a MotoGP no tardaría en llegar, pero el ilerdense esperó a 2013 y lo hizo como campeón del mundo de Moto2. El pupilo de Emilio Alzamora no dio apenas opciones a sus rivales y ganó con gran autoridad. Ese mismo año, el australiano Casey Stoner anunciaba que dejaba el Mundial de Motociclismo y el equipo Repsol Honda le abrió las puertas para formar un histórico equipo español con Dani Pedrosa.
A lomos de una moto puntera, Márquez demostró de lo que es capaz y desde el principio dejó claro que el Mundial no iba a ser cosa del trío Jorge Lorenzo-Dani Pedrosa-Valentino Rossi. En la pretemporada fue ya muy rápido y su adaptación fue a pasos agigantados y siempre acompañada por su capacidad para aprender de sus rivales y de su mensaje de que era un año de transición.
RÉCORDS EN AUSTIN Y BRNO.
En Austin dio el primer golpe de efecto y se convirtió en el más joven en ganar un Gran Premio de MotoGP. Luego llegó su adelantamiento en Jerez a Lorenzo, que provocó el primer momento tenso y las críticas a su estilo de pilotaje, sin miedo al cuerpo a cuerpo y al intentar adelantar por sitios 'imposibles', que durante esta campaña ha despertado disparidad de opiniones, aunque la mayoría favorables a su figura. El otro fue en MotorLand, donde Pedrosa se fue al suelo y le recordó que "no todo vale", motivo por el que recibió una sanción de un punto en su licencia.
Con todo, el punto clave de la campaña vino en el verano. En Assen, Lorenzo sufrió una dura caída y aunque tenía la clavícula fracturada decidió correr y hacer lo mismo en Alemania, donde se volvió a caer y tuvo que parar. En Sachsenring el infortunio se cruzó también el camino de Pedrosa, y sus dos rivales más directos, porque Rossi había quedado relegado, tuvieron que parar. El de Cervera no lo desaprovechó, ganó cuatro Grandes Premios seguidos (Alemania, Laguna Seca, 'Indy' y Brno), algo inédito también para un 'rookie', y abrió una brecha casi definitiva.
Aún así continuó cauto. "Seré campeón del mundo si la Virgen se me aparece", declaró. Lorenzo no se rindió y, con un error de Honda en Phillip Island, alargó la tensión hasta este domingo en Valencia, pero Márquez supo gestionarla para entrar en la historia de este deporte. Ahora, al catalán, un piloto con fama de divertido, le tocará celebrarlo, seguramente en su restaurante favorito, 'L'Antic Forn', ser agasajado por sus vecinos y prepararse para 2014, donde no podrá esconder bajo su sonrisa que es el rival a batir por todos.