Juzdado, Fiz y García, los héroes de Helsinki el día que recibieron el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes de 1997 - FPA
BARCELONA, 6 Abr. (EUROPA PRESS) -
El 14 de agosto de 1994 tuvo lugar una de las grandes gestas del atletismo español, cuando tres atletas decidieron darlo todo por las calles de Helsinki en el Campeonato de Europa de atletismo, y lograron un triplete que sería una de las hazañas no ya del evento sino de la historia reciente del atletismo.
Martín Fiz, Diego García y Alberto Juzdado. Oro, plata y bronce. Triplete para una delegación española que ni en sus mejores sueños iba a poder anticiparse a lo que sucedería en la capital de Finlandia aquel verano de 1994. Fiz optaba a todo, García y Juzdado no eran ni candidatos, pero los tres se unieron para apartar del podio a todo aquel que no fuera español.
Después de más de dos horas corriendo, tan sólo 47 segundos separaron al oro del bronce. Martín Fiz, el más laureado de todos ellos, subió a lo más alto del podio para recibir la medalla de oro gracias a un tiempo de 2:10:31, por aquel entonces récord de los Europeos.
Quince segundos más tarde entraría a meta, donde le esperaba el de Vitoria, el también vasco y ya tristemente fallecido (en 2001, de un ataque al corazón mientras entrenaba) Diego García. Y, treinta y dos segundos más tarde, se pasó por la línea de meta el madrileño Alberto Juzdado. La gesta ya estaba hecha.
Fiz entró a tope, como subido en una moto, brazos al cielo. Tras observar su tiempo, se giró hacia la línea de meta y esperó a Diego García, que entró a meta con los puños en alto y se abalanzó sobre Fiz, con quien se fundió en un emotivo abrazo. Y no menos conmovedor fue verles a ambos, arrodillados en el suelo, esperando a Juzdado para ampliar a tres personas, a seis brazos, esa unión.
Era la primera vez que en unos Europeos tres atletas del mismo país se hacían con todas las preseas. Una sorpresa. Una utopía que se fue convirtiendo en sueño y finalmente en realidad a medida que, paso a paso, se iban descontando metros del total de 42.195 que tenían por delante.
No hubo demasiados ataques en la cabeza de una carrera donde siempre estaban estos tres héroes nacionales. Martín Fiz salía a sofocar cualquier intento de fuga, y sobre el kilómetro 30 quedaban los tres españoles junto a los lusos António Rodrigues y António Pinto, que se hundieron y terminaron fuera de los cinco mejores.
Fue Diego García quien descolgó a Portugal. Atacó y se llevó con él a Fiz y a Juzdado. Se quedaron los tres y únicamente un descalabro, un pinchazo físico, podía evitar lo que terminó pasando; el triplete. La incógnita era el reparto de medallas, y Martín Fiz atacó en el momento clave para ser el primer atleta vislumbrado y posteriormente aclamado por las 20.000 almas del Estadio Olímpico de Helsinki.
Fiz, que empezó en el medio fondo y el cross, ya conocía el maratón de la capital finlandesa ya que un año antes, en 1993, la conquistó con 2:12:47. Esa preparación le valió para, en los Europeos, rebajar su marca a 2:10:31. Fue su primer gran logro, pero el vitoriano, todavía activo en carreras senior, se coronó campeón mundial en maratón en Gotemburgo 1995 y rozó la medalla olímpica en Atlanta 1996, cuarto.
Diego García falleció el 31 de marzo de 2001 a los 39 años al sufrir un ataque al corazón mientras entrenaba para el medio maratón Azkoitia-Azpeitia, ahora Memorial Diego García en su honor, con una escultura de homenaje en Loyola, donde falleció. Fue sexto en el Mundial de 1995, quedando cerca de otra gesta.
Por su parte, el madrileño Alberto Juzdado no pudo sumar a su palmarés otros grandes logros, pero tiene el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 1997 como Fiz y como García, cuando se le fue otorgado a la selección española de maratón junto a Abel Antón, Fabián Roncero y José Manuel García.
Pero fueron los protagonistas de Helsinki los que abrieron camino en el maratón, se consagraron en un día que no olvidarían y sellaron una de las mayores gestas del atletismo español, a la altura de la que convirtió a Fermín Cacho en campeón olímpico de los 1.500 metros en Barcelona 1992.