Foto: MARÍA MUIÑA
MADRID, 15 Mar. (EUROPA PRESS) -
La tripulación del 'Telefónica' sabe que afrontan la quinta etapa de la Vuelta al Mundo con escalas, que unirá la ciudad de Auckland (Nueva Zelanda) con Itajaí (Brasil) en un recorrido de 6.700 millas, con la presencia del mítico Cabo de Hornos, los mares del Sur y el fuerte viento, y donde el primer objetivo es no romper nada en el barco.
"Esta es la etapa reina. Hay que pasar Cabo de Hornos, no queda otra que ir de aquí hacia el Sur, a los mares del Sur, coger la primera borrasca que puedas y tirar con mucho viento hacia el Sureste", afirma Xabi Fernández. "Espero que no haga demasiado malo, que los barcos no sufran demasiado", añade al respecto.
Su patrón, Iker Martínez, recuerda que "cuando vas al Sur el no romper nada es un clave". "Es casi seguro que vamos a tener condiciones de viento fuerte y una vez que esto ocurre es muy fácil estropear algo", señala.
Por ello, existe la posibilidad de romper el récord de velocidad. ""La regata va a ser a un ritmo muy alto y puede haber condiciones de batir el récord de velocidad, por eso hay más posibilidades de que la gente apriete y tenga problemas", recalca el 'skipper' vasco.
Por su parte, Jordi Calafat, también coincide en que esta etapa es "en principio, la más dura" de la VOR. "Es la que vamos más al Sur, lo que significa borrascas, chubascos durante mucho tiempo y mucho frío, el agua está muy fría también. Esta etapa tiene dos componentes: uno es la regata y otro la seguridad", indica el mallorquín.
"SERÁ MUY FUERTE, MUY INTENSO Y MUY CORTO".
Pepe Ribes espera vivir "un sprint". "De aquí a Cabo de Hornos vamos a tardar unos 10 días. Será muy fuerte, muy intenso y muy corto. Será muy rápido, saldremos de aquí para hacer Sur a tope. Después nos pegaremos a la zona de exclusión para buscar el máximo viento posible para ir luego a Cabo de Hornos" explica el alicantino, que avisa que el Pacífico "siempre es muy complicado, con olas que vienen de diferentes lugares y es difícil controlar el barco en muchas ocasiones porque la ola no te viene del mismo lugar que el viento".
"Además, hay mucho mar de fondo de una dirección que no es de donde viene el viento y estos barcos son muy rápidos y cuesta mucho llevarlos en esas condiciones por lo que muchas veces vas totalmente incontrolado. Hay que tener mucho cuidado y mucha concentración. Cualquier chubasco puede venir con 50 ó 60 nudos de viento y puedes tener un problema gordo", prosigue.
También habrá que superar el mítico Cabo de Hornos. "Bajaremos a una latitud muy al Sur, van a poner una barrera de obstrucción para que no pasemos a la zona donde hay más icebergs. Mil millas antes de Cabo de Hornos se abrirá y podremos ir a dónde queramos. Es un mar muy inhóspito y muy duro. La ventaja es que tenemos mucha experiencia y hemos pasado muchas veces por ahí y sabemos qué nos vamos a encontrar. Será vital saber cuándo hay que ir a tope y cuándo hay que frenar para no romper el barco ni la tripulación", asegura Ribes.
En este sentido, Iker Martínez afronta su cuarta experiencia por esta mítica zona, pero pese a esta experiencia, sabe que pasar "es siempre un momento muy especial porque realmente dejas atrás gran parte de lo peligroso". "Aunque hagamos esta regata para ir a esos lugares, siempre les tienes respeto. Espero que lleguemos allí, todos bien, el barco también y que tengamos esa satisfacción de poder ir hacia arriba, donde hay normalmente menos viento, más calor y donde ya empiezas a pensar en el final de la regata, ya empiezas apuntar para el Norte, rumbo a Europa, y eso es un buen síntoma", resalta.
En el lado contrario están Antonio Cuervas-Mons, Diego Fructuoso y Zane Gills, que doblarán Cabo de Hornos por primera vez y, según cuenta la leyenda, como verdaderos marinos podrán colocarse el pendiente de oro. "Es el monte Everest de la vela, tengo una ilusión muy grande y muchísimas ganas de pasar", comenta al respecto 'Ñeti'.