MADRID 3 (EUROPA PRESS)
El granito sigue siendo uno de los materiales más habituales en las cocinas por su resistencia, durabilidad y valor estético. Sus distintos colores y acabados permiten aportar contraste, luminosidad o un acabado más natural a la estancia, lo que explica que haya sido durante años una de las opciones más utilizadas en encimeras y superficies de trabajo.
Sin embargo, las prioridades en el diseño de cocinas han ido cambiando. La baja porosidad, la facilidad de limpieza y la resistencia a largo plazo ganan peso frente a criterios puramente estéticos, especialmente en cocinas nuevas o remodeladas. En ese contexto, el gres porcelánico se ha convertido en una alternativa cada vez más popular y en uno de los principales competidores del granito.
¿QUÉ ES EL GRES PORCELÁNICO?
Aunque el aspecto natural y pulido del granito sigue siendo una opción popular, el gres porcelánico está ganando terreno en las cocinas como material de encimera. Es una cerámica muy compacta, dura y de baja porosidad que se fabrica con arcilla y otros minerales prensados y cocidos a altas temperaturas.
Habitualmente se utiliza en los suelos o en revestimientos, pero su creciente popularidad como encimera se debe a su alta resistencia al desgaste y a los cambios de temperatura. De acuerdo con el blog de la marca cerámica italiana Marca Corona, este material puede durar entre 20 y 30 años sin mostrar signos evidentes de desgaste.
¿POR QUÉ ESTÁ GANANDO TERRENO?
Escoger el tipo de material para una encimera es, fundamentalmente, una decisión que se basa en las preferencias personales de cada persona. El granito es un elemento natural con detalles propios que puede apelar al gusto de algunos, mientras que el cuarzo es uniforme y limpio, especialmente apto para aquellos que priorizan el minimalismo.
El gres porcelánico, en cambio, es una opción que mejor se adapta a la estética de las cocinas modernas y por su durabilidad. Marca Corona resalta que puede imitar la madera, el mármol, la piedra o el cemento, permitiendo dar la apariencia de materiales que no siempre se adaptan a las necesidades de cada uno.
Además del diseño, el gres porcelánico es resistente al rayado, a los impactos, a los choques térmicos y a los productos químicos. De acuerdo con los especialistas en cerámica de la tienda Marazzi, no se deforma ni se daña con facilidad al entrar en contacto con fuentes recién sacadas del horno o al cortar algo sobre su superficie, lo que le permite competir con materiales como el granito o el mármol.
¿CUÁLES SON SUS DESVENTAJAS?
A pesar de sus puntos a favor, puede tener una instalación especialmente cara en comparación con el granito u otros materiales. El gres porcelánico es difícil de cortar y suele requerir mano de obra especializada, por lo que puede tener un coste de instalación alto. Además, si se daña una pieza, su reparación puede tener un coste elevado.