Actualizado 05/03/2026 10:32
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Enfermedades frecuentes en perros y cómo prevenirlas

Enfermedades frecuentes en perros y cómo prevenirlas
Enfermedades frecuentes en perros y cómo prevenirlas- FREEPIK - SANTEVET

Madrid, 5 de marzo de 2026.- Tener un perro implica asumir un compromiso diario contigo y con su bienestar. Muchas enfermedades comunes se relacionan con la exposición a otros animales, la presencia de parásitos, una higiene dental insuficiente o hábitos cotidianos que, con el tiempo, pueden terminar afectando su salud sin que lo notes de inmediato.

La buena noticia es que una gran parte de estos problemas puedes prevenirlos con cuidados sencillos y constantes. Estar informado sobre los riesgos más frecuentes no solo reduce la probabilidad de enfermedad, sino que también te permite reconocer señales tempranas y actuar antes de que el cuadro se complique.

ENFERMEDADES INFECCIOSAS Y PREVENCIÓN CON VACUNACIÓN

Entre las afecciones más preocupantes están las enfermedades infecciosas, que se transmiten con facilidad mediante contacto con secreciones, heces, orina o superficies contaminadas. Si tienes un cachorro o tu perro no cuenta con su esquema completo de vacunación, el riesgo es mayor.

Patologías como el parvovirus, el moquillo, la hepatitis infecciosa y la leptospirosis pueden causar desde vómitos y diarreas intensas hasta complicaciones neurológicas, hepáticas o renales potencialmente graves. Además, la llamada tos de las perreras (o complejo respiratorio infeccioso) es frecuente en lugares con alta concentración de perros, como guarderías, parques y estéticas caninas.

La prevención empieza con un calendario de vacunación adaptado a la edad, estilo de vida y entorno de tu perro, incluyendo los refuerzos indicados por el veterinario. En cachorros, es clave no saltarse dosis: la inmunidad se desarrolla de forma progresiva y, si interrumpes el esquema, pueden quedar periodos en los que esté especialmente vulnerable.

Si tu perro convive a menudo con otros (en parques, guarderías o paseos grupales), investiga si necesita vacunas adicionales según su nivel de exposición. Asimismo, la supervisión constante en espacios públicos y la contratación de un seguro de responsabilidad civil para perros forman parte esencial de la prevención.

PARÁSITOS INTERNOS Y EXTERNOS

Las pulgas, garrapatas y ácaros no solo causan picazón: pueden desencadenar problemas más complejos. Las infestaciones persistentes favorecen dermatitis alérgica, lesiones por rascado e infecciones cutáneas secundarias. Además, algunos parásitos actúan como vectores de enfermedades que pueden afectar órganos y sangre.

Por su parte, los parásitos internos (como lombrices intestinales y giardias) pueden pasar desapercibidos durante semanas o meses. Cuando dan señales, puedes notar diarrea intermitente, pérdida de peso, gases, abdomen distendido o un pelaje opaco.

La prevención se basa en mantener la desparasitación interna al día según la pauta de tu veterinario, asegurar higiene adecuada en patios y áreas donde tu perro permanece, y recoger las heces de forma constante. Y durante los paseos, evita que beba agua de charcos o que ingiera basura.

Para prevenir parásitos externos, se recomienda un control continuo con antiparasitarios adecuados a su peso y edad, siempre con orientación profesional. Además, lavar camas y mantas con regularidad y aspirar sus zonas de descanso ayuda a eliminar huevos y larvas, especialmente en temporadas cálidas.

PROBLEMAS CRÓNICOS COMUNES

Muchas enfermedades no aparecen de golpe, sino que se desarrollan lentamente con el paso del tiempo. La enfermedad periodontal es un ejemplo frecuente. La acumulación de sarro y la inflamación de encías pueden causar dolor, mal aliento persistente, sangrado e incluso pérdida de dientes.

Además, las bacterias de la boca pueden pasar al torrente sanguíneo y asociarse con alteraciones en órganos como corazón, hígado o riñones. La prevención más eficaz combina cepillado dental regular en casa, productos específicos para perros y revisiones veterinarias periódicas.

La obesidad, por otro lado, aumenta la carga sobre las articulaciones, reduce la tolerancia al ejercicio y eleva el riesgo de trastornos metabólicos. Para prevenirla, mide correctamente las raciones de tu mascota, realiza paseos diarios y observa cambios en su silueta o nivel de energía.

Con rutinas consistentes y atención diaria, puedes marcar la diferencia en la salud de tu mascota a largo plazo. Muchos padecimientos frecuentes pueden prevenirse o identificarse en etapas tempranas, mejorando de forma significativa la calidad y la esperanza de vida de tu perro.

(Información remitida por la empresa firmante)

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