EDIZIONES, 03 Mar.
A simple vista, nada parece ocurrirle a la foto de Adele (salvo que está del revés). Ahora, dale la vuelta a la pantalla de tu teléfono móvil y mira de nuevo la foto. ¿Qué ves? Esta ilusión óptica lleva 4 días cosechando 'likes', dudas y sorpresa a los usuarios de Instagram desde que 'theshaderoominc' la subiera a la red social.
https://www.instagram.com/p/BCTG2TWy2PL/" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una foto publicada por The Shade Room (@theshaderoominc) el
Lo que sucede con la fotografía es que, siguiendo las instrucciones de darle la vuelta a nuestro teléfono móvil, lo que nos parecía el rostro de Adele dado la vuelta, resulta no serlo. Los labios y los ojos de la artista no están en su correcta posición. ¡Y no nos habíamos dado cuenta!

¿Cómo es posible?
La explicación a este fenómeno óptico la dio el profesor de psicología Peter Thompson, quien en 1980 descubrió la ilusión óptica que después pasaría a llamarse 'Efecto Tatcher'. Se terminó llamando así porque su primera demostración la hizo con una fotografía de la que en su época fue la primera ministra británica, Margaret Tatcher. Entonces, Thompson dejó a todos boquiabiertos.

La mayoría de las personas son capaces de reconocer un rostro de una imagen dada la vuelta, incluso si algunas partes de esa imagen se alteran, como sucede con la foto de Adele. Sin embargo, nuestro cerebro pasa por alto estas modificaciones y no nos damos cuenta hasta que la ponemos en posición correcta.
Lo más curioso de todo es que, aún sabiendo el "truco", si volvemos a ver la foto no nos chirriaría nada.

El 'Efecto Tatcher' habla de la manera en que los seres humanos interpretamos el rostro como un todo vertical, sin prestar atención a cada una de sus partes y a que nos es más complicado darnos cuenta de los cambios o alteraciones de una cara que está dada la vuelta.

En la foto de Adele, sus ojos y su boca están colocados correctamente, de modo que para nuestro cerebro todo está en orden y somos capaces de reconocerla. Es cuando le damos la vuelta cuando apreciamos lo grotesco de la imagen.