MADRID 5 Feb. (EUROPA PRESS) -
Las fresas son una de las frutas más apreciadas por su sabor y dulzor, pero también de las más delicadas, ya que se estropean con rapidez debido al moho, hongos y bacterias que proliferan en su superficie. Mantenerlas frescas durante más tiempo suele ser todo un desafío, porque la acumulación de humedad y microorganismos acelera su deterioro.
Por suerte, el chef Jordi Cruz ha compartido en sus redes sociales un truco sencillo y eficaz para prolongar la vida de esta fruta sin perder su sabor ni su textura en apenas unos segundos. Su método permite eliminar la mayoría de los microorganismos responsables del deterioro, logrando que se mantengan frescas varios días más en la nevera.
CÓMO CONSERVAR LAS FRESAS FRESCAS DURANTE MÁS TIEMPO
La técnica que propone el chef comienza con un choque térmico muy breve: sumergir las fresas en agua hirviendo durante unos tres segundos exactos. Según explica Jordi Cruz, esto ayuda a "eliminar moho, bacterias y demás que están en superficie", sin que el calor llegue a cocinar la fruta.
A continuación, es fundamental pasarlas de inmediato a un baño de agua con hielo para cortar el efecto del calor y evitar que las fresas se ablanden. Este contraste de temperaturas --conocido en cocina como termoterapia-- reduce eficazmente la presencia de microorganismos que aceleran la descomposición sin emplear productos químicos.
CÓMO ALMACENARLAS PARA QUE DUREN MÁS
Una vez aplicados los baños de agua, el siguiente paso consiste en eliminar la humedad superficial. El chef recomienda secar las fresas cuidadosamente con papel absorvente, ya que el exceso de agua favorece la aparición de moho y acelera su deterioro.
Después de secarlas, conviene colocarlas en un recipiente con papel de cocina en la base y guardarlas en la nevera. Conservadas así, las fresas pueden mantenerse frescas varios días más que con los métodos tradicionales de lavado y almacenamiento.
@jordicruzof
¿Quieres que tus fresas duren más sin perder sabor ni textura? Hay un truco rapidísimo que funciona de maravilla: escaldarlas solo 3 segundos. Sumérgelas en agua hirviendo durante tres segundos exactos y pásalas enseguida a un baño de agua con hielo. Este choque térmico inactiva los microorganismos de la superficie sin cocinar la fruta. Resultado: fresas más limpias, más seguras y que se estropean mucho más tarde. Después, sécalas bien, colócalas en un recipiente con papel absorbente y guárdalas en la nevera. Así de simple. Así de eficaz.
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POR QUÉ FUNCIONA ESTE MÉTODO
Además de prolongar su conservación, este tratamiento no afecta negativamente a las propiedades nutritivas de las fresas. La fruta es rica en vitamina C, fibra y antioxidantes, que contribuyen a la salud general y hacen que su consumo sea beneficioso dentro de una dieta equilibrada.
Con este sencillo truco, podrás disfrutar de fresas frescas, jugosas y seguras durante más tiempo, reduciendo el desperdicio y sacando el máximo partido a tu compra.