Estación Biológica de Doñana: Las lluvias acumuladas suponen la "estabilización" del acuífero tras una década "negativa"

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Archivo - Imágenes de las Marisma de Doñana.
Archivo - Imágenes de las Marisma de Doñana.- Joaquin Corchero - Europa Press - Archivo
Europa Press Andalucía
Actualizado: jueves, 5 febrero 2026 15:55

SEVILLA 5 Feb. (EUROPA PRESS) -

El director de la Estación Biológica de Doñana, Eloy Revilla, ha señalado que las lluvias de los últimos meses son "positivas" y suponen la "estabilización" del Parque Natural y de su acuífero, que "ha iniciado una lenta recuperación". Además, ha apuntado a que en la actualidad la marisma está "al 90% de inundación", pero ha insistido en que "aún es pronto para saber cómo de beneficiosas van a ser".

A pregunta de los periodistas, durante la presentación del informe 'Estado de la biodiversidad en Doñana 2025' sobre cómo afectan las lluvias de los últimos meses al parque natural, Revilla ha señalado que tanto las lluvias de 2025 como la de estos meses "lo que ha supuesto es la estabilización de Doñana, que estaba en una trayectoria negativa a lo largo de la última década".

Al respecto, ha señalado que Doñana este agua le viene muy bien" y la marisma está "ahora mismo al 90% de superficie inundada", es decir, unas 30.000 hectáreas de las 34.000 que tiene y "sigue entrando agua", por lo que "la inundación va a ser muy importante, similar a la del año pasado". "Lo que pasa es que está ocurriendo mucho antes. Eso es una gran diferencia. El año pasado fue tarde, ya había aves reproduciéndose", ha comentado

"Si deja de llover en algún momento y se estabilizan los niveles, empiezan a bajar, empiezan a poder iniciar la reproducción, yo confío en tener una reproducción muy potente este año. El año pasado ya ha habido una mejora en la reproducción de las aves acuáticas. Yo espero que este año se note todavía más", ha señalado.

Asimismo, ha indicado que esta estabilización es "para muchos indicadores, no solamente para las especies que dependen del agua", sino que "aquellas que tienen una dinámica o unos ciclos más rápidos son las que se nota ya una recuperación".

En cuanto al acuífero, Revilla señala que muestra "exactamente lo mismo", ya que los datos presentados por Confederación Hidrográfica del Guadalquivir a finales del año pasado "lo que se ve es que ha dejado de empeorar", y "se ha iniciado una lenta recuperación y eso es algo que es muy importante tenerlo en la cabeza". "Los acuíferos son sistemas que responden de manera lenta. Requieren de tiempo, por eso sirven de reserva de agua cuando vienen los periodos de sequía", ha explicado.

No obstante, el director de la Estación Biológica de Doñana ha apuntado que el "problema" del acuífero es la "sobreexplotación", ya que "el otro componente para definir una sequía es la demanda, por lo que si la disponibilidad media en el largo plazo es inferior a la demanda media en el largo plazo, lo que tenemos es un problema de sobreexplotación de ese recurso".

"Lo que se está haciendo por parte de todas las administraciones que están trabajando dentro del marco de actuaciones, que son a nivel local, regional y nacional, es intentar mejorar la gestión de ese recurso en Doñana. Por ello el cierre de las explotaciones seguro va a ser positivo, ya que si reducimos la demanda de agua, vamos a hacer que se acerque más a la disponibilidad. Y eso en el medio plazo es positivo", ha abundado.

No obstante, Revilla ha insistido en que "aún es pronto" para valorar "cómo de positivas están siendo las precipitaciones", ya que son "respuestas ambientales lentas y que requieren de trabajo para poder responder a esas preguntas".

RESIDUOS MINEROS

Por otra parte, preguntado por si ha podido entrar agua procedente de residuos mineros a Doñana, por las intensas precipitaciones de las últimas semanas, el director de la Estación Biológica ha subrayado que "no le consta", pero ha advertido de que "el peligro está ahí".

Al respecto Revilla ha señalado que la presencia tanto de balsas como de escombreras, de explotaciones mineras en toda la cuenca del Guadiamar, sobre todo, y también en el Tinto y Odiel, en la parte en la que recargan los acuíferos que puede llegar hasta ahí, es "algo histórico en Doñana". "Solo tenemos que recordar las balsas de Aznalcóllar, que suponen siempre un riesgo de fondo si no están bien gestionadas", ha apuntado.

"La gestión de agua en ese tipo de almacenamientos de residuos tóxicos es compleja, no es algo sencillo, y más cuando vienen eventos de precipitación muy intensos, como el que estamos viviendo estas semanas, que son cada vez más intensos debido al cambio climático. No es que sea raro que llueva así de intenso en el suroeste de la península ibérica, lo que es excepcional es que cada vez llueve más intensamente, y eso hace que la gestión de este tipo de instalaciones sea cada vez más complicada", ha explicado.

Por ello, ha insistido en que no le consta que "haya entrada en Doñana", pero "el riesgo está ahí", ya que el Guadiamar es "fundamental", es "el corazón de la entrada de agua en Doñana, y su cuenca "tiene ese riesgo". "Es algo que en el medio largo plazo hay que ser ambicioso y plantear la restauración de todas esas escombreras y una mejor gestión de esos residuos mineros para reducir el riesgo sobre algo tan valioso como Doñana", ha concluido.

Los niveles de precipitación "algo superiores" a la media consiguen en 2025 una "inundación excepcional" de la marisma de Doñana con "efectos positivos" para la vegetación, la reproducción de aves acuáticas, anfibios e insectos acuáticos, pero en el parque natural persisten "problemas estructurales" y "tendencias negativas" a largo plazo.

INFORME DE 2025

    Es cuanto al informe 'Estado de la Biodiversidad de Doñana 2025' que elabora la ICTS-Doñana,  que se ha presentado este jueves. Los datos confirman que Doñana "sigue teniendo un enorme valor ecológico", pero tiene "una situación compleja, con algunas señales alentadoras y otros síntomas preocupantes", según ha indicado la entidad en una nota de prensa.

    De este modo, el ciclo hidrológico 2024-2025 ha registrado una precipitación total de 675 mm, "una cifra superior a la media histórica, situada en 530 mm". Sin embargo, la "clave" es su distribución a lo largo del año, ya que se concentraron de forma intensa en cortos periodos de tiempo, especialmente en marzo, cuando se recogieron 287,2 mm, el 42,6% del total anual.

    Al respecto, estas lluvias provocaron fuertes avenidas en los arroyos que alimentan la marisma y dieron lugar a un "llenado excepcional", de hecho, fue cercana al cien por cien, "algo que no ocurría desde 2010", y se mantuvo agua "durante 157 días, casi el doble de la media histórica de 79 días, lo que sitúa a este ciclo entre los más largos desde 1984".

   No obstante, pese a estos datos, desde la ICTS-Doñana señalan que esta "situación excepcional no se ha reproducido en el sistema de lagunas", mucho más dependiente del estado del acuífero que del agua superficial, ya que solo el 36% de ellas llegaron a inundarse, lo que refleja "la falta de recuperación del acuífero".

    Las lagunas peridunares, las más grandes de Doñana, Santa Olalla, Sopetón y Dulce, "sí que mantuvieron con agua durante gran parte del ciclo", de hecho, la de Santa Olalla "rompió la dinámica de años anteriores y se ha mantenido inundada durante todo el ciclo".

    Por su parte, en muchas lagunas temporales que no han presentado inundación recurrente en los últimos años "se ha observado una colonización progresiva de vegetación terrestre, que sustituye a los antiguos pastizales húmedos y dificulta su futura recuperación", algo que está "claramente relacionada con el impacto de las extracciones de agua subterránea".

FAUNA

   En cuanto a las aves, el censo aéreo de la ICTS-Doñana refleja una invernada discreta de aves ya que las lluvias se produjeron sobre todo a partir de finales de enero y especialmente durante la primavera. En enero se censaron 178.907 aves invernantes, una cifra inferior al promedio histórico para este mes, situada en torno a los 280.000 individuos, y muy alejada de los máximos registrados a finales de los años 80 y principios de los 90, cuando se superaban las 600.000 aves.

    En general, en el 2025 la mayoría de las especies muestra aumentos en abundancia respecto al 2024. Sin embargo, si se observa la serie temporal de los últimos 20 años, se evidencia "un descenso acusado, sostenido y concordante entre los datos recogidos con el censo aéreo y el censo terrestre". En particular, los consumidores de vegetación, limícolas pequeñas, aves piscívoras y patos de superficie son los grupos más afectados, con caídas especialmente severas, entre el 69% y el 80%.

   En particular, la situación del ánsar común es "especialmente sorprendente", ya que ha alcanzado mínimos históricos de invernantes, con tan solo 3.500 individuos censados, "unas cifras que alertan sobre su futuro en el ecosistema invernal de Doñana".

    Con el grueso de precipitaciones en marzo, la mejora hídrica no se tradujo, por tanto, "en una mejor invernada, pero sí tuvo un efecto positivo en la reproducción". En 2025, el número de parejas reproductoras aumentó en el 85% de las especies respecto a 2024. No obstante, si se analiza la evolución, el panorama "no deja de ser preocupante: cerca de tres cuartas partes de las especies muestran un descenso en el número de parejas reproductoras, asociado a la degradación hidrológica de Doñana".

   Por su parte, la campaña de anillamiento de aves paseriformes muestra un panorama "relativamente estable". En 2025 se anillaron cerca de 1.700 aves pertenecientes a 52 especies, unas cifras muy similares a la media histórica del programa. Los migrantes presaharianos presentan estabilidad o incluso ligeros incrementos, mientras que los migrantes transaharianos muestran un descenso moderado. Estas diferencias podrían estar relacionadas con varios factores, como el adelanto del paso migratorio, una menor permanencia de estas pequeñas aves en el área de Doñana o cambios en las zonas europeas de descanso y de invernada.

   Por otro lado, las lluvias del último año han tenido efectos positivos en algunos grupos de insectos y anfibios, ya que los escarabajos acuáticos, por ejemplo, alcanzaron en algunas zonas uno de los niveles de abundancia más altos de la última década.

   También destacan la rana común y el sapo de espuelas, las especies detectadas más frecuentemente en los muestreos. El gallipato, por ejemplo, vuelve a detectarse en más localidades tras los últimos años de sequía. Por su parte, reptiles como lagartijas y salamanquesas mantienen una alta diversidad, y las zonas afectadas por el incendio de 2017 muestran "una notable recuperación".

    La detección de especies de interés como la lagartija de Carbonell, endemismo ibérico catalogado como Vulnerable, "refuerza el valor de Doñana para la conservación de especies amenazadas".

   En hábitats degradados o con régimen hídrico inestable "siguen dominando especies oportunistas e invasoras", que "continúan siendo uno de los grandes retos para la biodiversidad de Doñana". El cangrejo rojo americano mantiene una presencia "muy elevada". La jaiba azul, por su parte, sigue expandiéndose en caños mareales y vuelve a aparecer en Veta Lengua en mayor número que en 2024.

    Por primera vez se han incorporado datos detallados del caracol Physella acuta, detectado en la mayoría de los puntos muestreados y con abundancias muy altas en algunas charcas. En cuanto a la flora invasora, Oxalis pes-caprae, conocida popularmente como vinagrera, continúa aumentando su capacidad de colonización.

    En muchos otros grupos de especies nativas, las tendencias "siguen siendo preocupantes", por ejemplo, solo se han registrado tres especies de peces nativos en la marisma y una en lagunas, con abundancias mínimas en la primavera de 2025. En contraste, los peces exóticos son mayoritarios, con especies como la gambusia, la más extendida, o el pez gato, que vuelve a aumentar su presencia.

    La situación es crítica también para las especies nativas de tortugas terrestres y acuáticas. Las mariposas, por su parte, registraron en 2025 una de las abundancias "más bajas de la serie histórica, posiblemente afectadas por eventos de precipitación de naturaleza torrencial". No obstante, en 2025 se han detectado especies que no se observaban desde hacía años.

   En cuanto a los mamíferos, conejos y liebre continúan manteniendo poblaciones muy bajas, lo que tiene repercusión en especies emblemáticas que se alimentan de ellos. El jabalí, por otra parte, presenta también cifras algo superiores, aunque en línea con los últimos años. Con respecto a micromamíferos, roedores y otros mamíferos de pequeño tamaño, presentan abundancias bajas en todas las especies.

   Por otro lado, en cuanto a una de las especies insignias del parque natura, el lince, desde la EBD han explicado que las poblaciones "siguen teniendo niveles muy bajos, sobre todo por la falta de presas".

   (EUROPA PRESS ANDALUCÍA)

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