Una tabla de madera con setas - NICK GRAPPONE - UNSPLASH
MADRID 4 (EUROPA PRESS)
Las setas son una estrella del mundo culinario por su color y textura, pero también es habitual salir al monte a buscarlas. Especialmente en verano, cuando muchos españoles se desplazan para visitar zonas rurales y de montaña, los más aventureros se adentran en los bosques en busca de estos hongos.
Es ampliamente conocido que se debe tener cuidado al recoger setas, ya que algunas especies son venenosas. Aun así, la recolección permite cocinar con ingredientes y variedades que muchas veces son difíciles de encontrar en los supermercados, como los rebozuelos.
¿QUÉ SON LOS REBOZUELOS Y DÓNDE SE PUEDEN ENCONTRAR?
El cantharellus cibarius, conocido comúnmente como el rebozuelo o la chantarela, es una seta amarilla comestible de color amarillo anarjando. Tiene forma de trompeta y suele medir entre cinco y diez centímetros, por lo que resulta relativamente fácil identificar (aunque existen variedades que se parecen bastante a este hongo).
Tiene la carne firme, un aroma intenso y afrutado y se usa en estofados, guisos y salsas. Además, puede alcanzar precios elevados en comparación con otras variedades, por lo que algunas personas prefieren recolectarlas en el bosque.
Su temporada se extiende desde la primavera hasta el otoño y se encuentra principalmente en zonas húmedas y montañosas en el norte de la Península. No obstante, conviene extremar la precaución al recogerlas, ya que pueden confundirse con la seta del olivo (Omphalotus olearius), una especie venenosa.
¿CÓMO SE DEBERÍAN LIMPIAR?
Una vez recolectadas, también conviene saber cómo limpiarlas para conservar su textura y sabor. Aunque muchos supermercados venden champiñones y setas con restos de tierra, es importante retirarlo adecuadamente para no dañar el hongo.
Esta seta absorbe agua con facilidad, por lo que se suele recomendar evitar dejarlas a remojo. En su lugar, se puede retirar una gran parte de los restos de tierra con un cepillo con cerdas suaves, una tarea que incluso puede hacerse en el propio bosque.
Si la suciedad está muy adherida, se puede raspar la superficie con un cuchillo para retirarla o cortarle el tallo si conserva tierra. También se puede utilizar un paño humedecido para retirar residuos de los pliegues.
Las setas muy sucias se pueden enjuagar rápidamente con agua, pero se deben secar inmediatamente con papel de cocina o un paño limpio para evitar que absorban humedad. Para conservarlas, lo más recomendable es guardarlas en una cesta o un recipiente amplio para evitar que se aplasten.