Actualizado 13/01/2026 11:30

Qué es un kokedama, para qué sirve y cómo se cuida: la técnica japonesa que gana popularidad en España

Kokedama
Kokedama- UNSPLASH

   MADRID 12 Ene (EUROPA PRESS)

   Entre los propósitos de año nuevo y la tendencia habitual de poner orden en casa con la llegada de 2026, muchas personas buscan renovar sus hogares para que resulten más agradables y les inspiren en el día a día. Aunque algunos apuestan por cambios más drásticos -como pintar paredes, reorganizar estancias o vaciar armarios-, otros prefieren pequeñas transformaciones que aporten calma y equilibrio al espacio.

   Una de las fórmulas más sencillas y estéticas para lograrlo es incorporar la naturaleza a la decoración, especialmente a través de plantas. En ese contexto, técnicas decorativas como el kokedama se presentan como una alternativa original y minimalista para integrar el verde en casa sin recurrir a las macetas tradicionales.

¿QUÉ ES EL KOKEDAMA?

   El kokedama es una técnica de jardinería ornamental de origen japonés que prescinde de la maceta tradicional. En su lugar, la planta crece sobre una bola de sustrato recubierta de musgo, que actúa tanto como soporte como elemento decorativo.

   Su origen se remonta a hace unos 500 años en Japón y su nombre procede de dos palabras: koke (musgo) y dama (bola). En la cultura japonesa, el kokedama va más allá de lo ornamental y simboliza la armonía entre la naturaleza, el ser humano y el arte, una filosofía que conecta con las tendencias actuales de decoración consciente y equilibrada.

¿PARA QUÉ SIRVEN?

   Lo que hace que esta técnica sea tan atractiva es su versatilidad a la hora de decorar, ya que se puede adaptar a diferentes estilos. Al prescindir de una maceta, permite que las plantas se cuelguen del techo, se coloquen sobre bases de madera o pizarra o incluso floten en una fuente.

¿CÓMO SE CUIDAN?

   Como la inmensa mayoría de las plantas de interior, las kokedamas requieren una serie de cuidados básicos para conservar un aspecto saludable con el paso del tiempo. En este sentido, desde la tienda especializada Kokedamas Lucciana recomiendan colocarlas en un espacio luminoso, pero alejado del sol directo, y protegerlas de corrientes de aire.

   Estas bolas de musgo deben regarse, por lo general, una vez a la semana, aumentando la frecuencia hasta cada tres días en los meses más calurosos. El método más aconsejado es el riego por absorción, colocando el kokedama sobre un plato hondo con agua durante unas horas para que el musgo vaya tomando la humedad poco a poco.

   Si se opta por el riego por inmersión, basta con sumergir únicamente la bola de musgo en agua a temperatura ambiente entre tres y cinco minutos. El kokedama habrá absorbido la cantidad necesaria cuando dejen de aparecer burbujas; en ese momento, se retira del agua y se deja escurrir por sí solo, sin apretar ni manipular la planta.

CÓMO HACER UN KOKEDAMA EN CASA

   Aunque es posible comprar un kokedama ya hecho en tiendas especializadas -una opción cada vez más habitual a medida que esta técnica gana popularidad en España-, también se puede elaborar desde cero. En algunas ciudades se organizan talleres presenciales para aprender a crear bolas de musgo, como ocurre en Madrid o Barcelona, pero no es imprescindible asistir a uno: con los materiales adecuados, puede hacerse perfectamente en casa.

   El primer paso es elegir un sustrato apropiado para la planta que se vaya a utilizar. A esta base se le puede añadir akadama, una arcilla mineral de origen japonés, aunque no todos los expertos consideran imprescindible su uso. Desde Pur Plant, por ejemplo, señalan que existen sustitutos que ayudan a evitar que el sustrato se compacte y recomiendan incorporar vermiculita para mejorar la retención de humedad, en una proporción aproximada de una décima parte del total.

   Una vez preparada la mezcla, se añade agua poco a poco hasta obtener una textura fácil de moldear. A continuación, se prepara la planta, retirando con cuidado la tierra de las raíces. En este punto, los especialistas aconsejan trabajar con plantas de raíces cortas. Con un puñado de sustrato en la mano, se colocan las raíces de forma horizontal y se va dando forma a la bola progresivamente, dejando espacio suficiente para que puedan desarrollarse.

   Cuando la bola alcanza el tamaño deseado, se envuelve con una capa de musgo previamente humedecido con un espray, retirando pequeños restos o palitos que puedan aparecer. Por último, se fija todo con hilo, asegurando bien la estructura para que el kokedama mantenga su forma.

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