Actualizado 30/01/2026 13:43

Por qué las nueces huelen a rancio: cuándo es peligroso para la salud consumirlas y cómo conservarlas correctamente

Por qué las nueces huelen a rancio: cuándo es peligroso para la salud consumirlas y cómo conservarlas correctamente
Por qué las nueces huelen a rancio: cuándo es peligroso para la salud consumirlas y cómo conservarlas correctamente- UNSPLASH - PRANJALL KUMAR

MADRID 30 Ene. (EUROPA PRESS) -

Abrir un paquete de nueces y notar un olor desagradable no es una exageración ni una simple manía: se trata de una señal química de que el fruto seco ha comenzado a deteriorarse. Este aroma indica que las grasas presentes en las nueces han empezado a oxidarse, lo que afecta tanto al sabor como a su frescura.

Según explica el divulgador sobre ciencia y tecnología de alimentos Mario Sánchez, las nueces, valoradas por su alto contenido de grasas poliinsaturadas saludables, son particularmente susceptibles a la oxidación lipídica, un proceso que deteriora su aroma y reduce sus propiedades nutricionales, como vitaminas liposolubles y ácidos grasos beneficiosos.

POR QUÉ LAS NUECES HUELEN A RANCIO

La rancidez de las nueces se produce cuando sus grasas entran en contacto con oxígeno, luz o calor, lo que genera compuestos volátiles como aldeídos y cetonas, responsables del característico olor desagradable. Este proceso se intensifica si las nueces se almacenan durante mucho tiempo o a temperatura ambiente, ya que sus aceites son especialmente sensibles.

El olor a rancio suele recordar a cartón, barniz, pintura o grasa vieja, y el sabor puede volverse amargo o áspero. Aunque no provoca intoxicaciones agudas como las bacterias, consumir nueces oxidadas puede generar molestias digestivas y favorecer la ingesta de compuestos dañinos a largo plazo. Además, las nueces rancias pierden valor nutritivo.

CÓMO DETECTAR SI SON PELIGROSAS

Si el aroma o el sabor de las nueces es intenso, lo más recomendable es no consumirlas y desecharlas. Sin embargo, cuando el olor es leve, existen algunas estrategias para revitalizar ligeramente el fruto seco.

Una de ellas es tostarlas ligeramente, ya sea en horno o en sartén, lo que ayuda a mejorar el aroma y a suavizar su sabor. Otra opción es incorporarlas en preparaciones donde no sean el ingrediente principal, combinándolas con otros alimentos frescos, siempre que el sabor no sea claramente desagradable.

No obstante, si el olor persiste o la textura de las nueces es muy seca y vieja, lo prudente es no consumirlas. Por ejemplo, si al abrir la bolsa detectas un aroma leve a cartón, puedes tostar un pequeño puñado y probar; pero si después del tostado siguen oliendo mal, lo más seguro es descartar todo el lote.

CONSEJOS PARA CONSERVAR LAS NUECES FRESCAS

El almacenamiento adecuado es clave para prolongar la frescura de las nueces y evitar que se oxiden, según explica el especialista. Entre las recomendaciones más importantes se encuentra utilizar recipientes herméticos, que minimicen el contacto con el aire y protejan los aceites sensibles de la oxidación.

También es fundamental evitar la luz y el calor, guardándolas en un lugar oscuro y fresco; si no se van a consumir pronto, lo más recomendable es mantenerlas en el frigorífico o incluso en el congelador. Asimismo, conviene comprar cantidades moderadas y revisar la fecha de envasado, ya que cuanto más antiguas sean las nueces, mayor es el riesgo de rancidez.

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Por último, es preferible adquirir nueces enteras y con cáscara, ya que esta funciona como una barrera natural frente al oxígeno. Siguiendo estas pautas, se mantiene el sabor, la frescura y el valor nutricional de las nueces durante más tiempo, evitando sorpresas desagradables al abrir el paquete.

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