MADRID 2 (EUROPA PRESS)
No sería la primera vez que una persona va a un supermercado grande en búsqueda de un ingrediente tan esencial para la gastronomía como es la sal y se encuentre con una pared entera de opciones. Con el paso del tiempo y la influencia culinaria internacional, cada vez hay más variedades de sal disponibles para los españoles.
La Organización Mundial de Salud (OMS) recomienda que se consuma menos de cinco gramos de sal por día, independientemente del tipo que se use. Por ello, para aquellos que se quieren adentrar en el mundo de la cocina, las variedades pueden ser intimidantes a la hora de escoger la "correcta", especialmente si se quiere evitar elegir una opción que deja un plato soso.
LA SAL DE MESA Y LA SAL REFINADA: QUÉ SON
La sal, la sal de mesa y la sal refinada son los nombres más comunes en los supermercados. A pesar de sus nombres claramente diferenciados, son exactamente el mismo tipo de sal.
La clásica rara vez tiene minerales adicionales y pueden incorporar aditivos como el yodo. Tiene un alto contenido de cloruro de sodio y es el tipo que mejor se adapta a la cocina diaria por su rápida disolución y su accesibilidad.
¿QUÉ DIFERENCIA HAY ENTRE LA SAL MARINA Y SAL EN ESCAMAS?
La sal marina es una versión menos refinada que la sal refinada y se puede comprar tanto fina como gruesa. Se extrae evaporando el agua del mar, está poco refinada y contiene minerales como sodio, cloro, yodo, potasio, magnesio, hierro y zinc, de acuerdo con el blog del supermercado BM.
La sal gorda suele utilizarse para hacer platos a la sal, como pescado o piezas grandes de carne al horno. Sin embargo, su versión fina suele usarse en aliños o en verduras una vez cocidas, aunque se puede usar como una alternativa a la sal refinada si se busca utilizar alternativas más naturales.
La sal en escamas es, en realidad, sal marina. Se rompe al morder, por lo que es especialmente apta para añadir un toque final a una carne, unas verduras asadas o algún otro plato antes de servir.
¿PARA QUÉ SIRVE LA SAL ROSA O NEGRA?
La sal rosa tiene su origen en las minas de sal de Pakistán y no está refinada. Aunque pueda parecer un aditivo decorativo, su color se debe a la presencia de hierro y su sabor es similar a la sal común, aunque ligeramente más sutil.
Este tipo de sal es más común en la cocina gourmet porque ayuda a mejorar la estética de los platos. Sin embargo, los expertos de la marca de aceite La Española resaltan en su blog que su sabor la hace especialmente apta para sazonar ensaladas y pescados.
Una de sus variantes es la sal negra, cuya extracción influye en sus características. En el caso de que se realiza en la India, suele tener un alto contenido de azufre y magnesio; si se ha hecho en lugares como Hawai, su color negro proviene de su exposición al carbón vegetal activado. Este mismo color es la razón por la que se suele usar como elemento decorativo.
¿QUÉ ES LA FLOR DE SAL?
Este tipo de sal proviene de la superficie de las salinas y es especialmente común en lugares donde se produce, como Ibiza, Huelva o Alicante. Suele tener forma de cristales suaves y se deshace fácilmente, pero como la sal rosa, es un producto que suele asociarse con el mundo gourmet.
Se puede utilizar para terminar platos cocinados, como las escamas de sal marina, o en postres con toques salados. Generalmente, es la sal que mejor se adapta a los platos donde se busca un sabor sutil y una textura ligeramente crujiente.