MADRID 23 Feb (EUROPA PRESS)
Muchos objetos forman parte del día a día de los hogares españoles, pero pasan desapercibidos. Los bancos de plástico son uno de estos elementos que pueden estar tanto en una cocina como en un patio, aportando un asiento de emergencia o ofreciendo un apoyo cuando se necesita dejar algo, pero cuyo diseño se pasa por alto.
Aunque a veces parezca un error de diseño o incluso un ahorro en materiales, la mayoría de banquetas de plástico tienen un agujero en el centro. A pesar de la variación en tamaño, este orificio cumple funciones necesarias y prolongan la vida útil del asiento.
MEJORA EL DRENAJE Y LA VENTILACIÓN
Una de las principales funciones de esta apertura aparentemente inocua en los banquitos es el drenaje de agua. Ya que se pueden utilizar tanto en el interior como en el exterior, están diseñados para poder desechar agua por el centro del asiento, evitar su acumulación y prevenir la aparición de manchas.
En la misma línea, este orificio también está diseñado para favorecer la ventilación. Especialmente en días calurosos cuando se está usando una banqueta en el jardín o en otra zona de una vivienda, su material puede concentrar el calor y ser incómodo para usar. Por ello, la apertura permite la circulación de aire fresco y reduce la sensación térmica al estar en contacto con la piel.
PREVIENE DEFORMACIONES Y FACILITA EL APILADO
Además de ofrecer varias ventajas en su uso diario, el agujero en el centro también cumple con necesidades durante el proceso de fabricación. Cuando se distribuye el plástico en el molde, un orificio ayuda a que haya menos deformaciones y reduce las tensiones en el material.
Cuando se está almacenando estos banquitos, la apertura ayuda a sujetarlos, ya que sirven como punto de enganche. Además, evita el efecto de succión entre sí cuando se apilan. Si no tuvieran este agujero, al colocar uno encima de otro, su tamaño similar puede crear un efecto vacío, imposibilitando su separación; sin embargo, el orificio evita esto.