Archivo - Tuberías destinadas al uso del gasoducto Nord Stream 2 en Alemania. - Stefan Sauer/Dpa - Archivo
MADRID, 30 (EUROPA PRESS)
Europa no puede dar por garantizada la seguridad de suministro de gas durante el próximo invierno debido a la coincidencia de la prohibición del gas ruso con un mercado global tensionado y bajos niveles de almacenamiento, según advierte KPMG en su informe 'El veto al gas ruso y sus implicaciones para la seguridad del suministro europeo: riesgos e implicaciones para el invierno 2026/2027 y perspectivas para España'.
Según el análisis, el calendario de eliminación de las importaciones rusas, regulado en el Reglamento (UE) 2026/261, se produce en un entorno de severas restricciones operativas. Entre ellas destacan las dificultades en el tránsito por el Estrecho de Ormuz, la menor disponibilidad de exportaciones desde Qatar y Emiratos Árabes Unidos y una competencia feroz con el mercado asiático.
A esta compleja coyuntura, la firma alerta que se añaden unos niveles de almacenamiento de gas en Europa inferiores a la media de los últimos quince años y un incremento del riesgo geopolítico.
Así, el informe considera que todo este conjunto de factores reduce de forma significativa el margen de seguridad energética en el continente de cara a los meses más fríos.
EL GAS RUSO SUPONE HASTA EL 14% DE LA DEMANDA TOTAL DE EUROPA.
En concreto, KPMG destaca que, de acuerdo con los datos de la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER), los contratos vigentes de gas ruso suponen entre 45 y 55 bcm (miles de millones de metros cúbicos) anuales, cifra representa entre el 11% y el 14% de la demanda total europea, lo que evidencia la magnitud del desafío de sustitución.
Además, el estudio de la consultora subraya que la seguridad energética europea depende de su capacidad para competir por cargamentos de gas natural licuado (GNL).
A este respecto, en 2026, los índices de referencia TTF europeo y JKM asiático registraron sus cotizaciones más altas desde la crisis de 2022, desplazándose el diferencial de precios a favor de Asia.
De esta manera, con una prima del mercado asiático sobre el europeo con una media cercana a los 6,3 euros/MWh entre marzo y junio, KPMG advierte de que se ha incentivado el desvío de cargamentos hacia ese continente, lo que incrementa la presión sobre los precios globales y agudiza la competencia por conseguir el suministro necesario.
A ello, el informe añade que la situación se complica aún más por el estado de las reservas europeas, que afrontan el periodo invernal en niveles anormalmente bajos, una vulnerabilidad que merma la capacidad de respuesta frente a potenciales interrupciones en el suministro o picos imprevistos en la demanda energética.
Asimismo, señala que la estructura de precios en situación de 'backwardation' -donde los precios futuros cotizan por debajo de los precios al contado- desincentiva la inyección de gas en los depósitos, una dinámica financiera que dificulta considerablemente el llenado preventivo de las reservas antes de que comience el invierno.
ESPAÑA, MEJOR PREPARADA, AUNQUE EXPUESTA A LA VOLATILIDAD.
En lo que respecta a España, el estudio valora que, en este contexto global, cuenta con una posición relativamente más sólida que otros Estados miembros, debido, especialmente, a su elevada capacidad de regasificación, la diversificación de sus fuentes de aprovisionamiento y la conexión directa por gasoducto con Argelia, vía Medgaz.
Sin embargo, KPMG aconseja no caer en el optimismo, dado que la elevada dependencia española del GNL la expone directamente a las turbulencias del mercado internacional, por lo que la volatilidad de precios y el riesgo de desvío de metaneros hacia destinos más rentables amenazan con impactar en la competitividad industrial y en los consumidores.
Para mitigar estos riesgos del Viejo Continente de cara a este próximo verano, el socio responsable de Energía y Recursos Naturales de KPMG en España, Eduardo González, cree que la Comisión Europea debería considerar la posibilidad de habilitar mecanismos de intercambio comercial (swaps) que permitan sustituir los volúmenes de GNL ruso actualmente consumidos en Europa por gas de origen no ruso, "favoreciendo una reasignación más eficiente de los flujos globales de GNL".
"Bajo este esquema, Europa recibiría moléculas alternativas de terceros países, mientras que los volúmenes rusos podrían redirigirse a mercados sin restricciones equivalentes, reduciendo la competencia directa entre Europa y Asia por los cargamentos flexibles", afirmó.
Por último, González destaca que estos mecanismos podrían permitir que los intercambios comerciales y la redistribución de cargamentos se realizarán utilizando navieras e infraestructuras sometidas a los estándares regulatorios europeos e internacionales, "evitando una dependencia creciente de operadores rusos o vinculados a la denominada "flota en la sombra"'.
"Ello contribuiría a mejorar la transparencia, la trazabilidad y la supervisión de los flujos internacionales de GNL, reduciendo riesgos operativos", añade al respecto.