Actualizado 01/03/2012 15:43

Economía/Finanzas.- La filial belga de Dexia cambia su nombre a Belfius para "pasar página" tras su rescate

BRUSELAS, 1 Mar. (EUROPA PRESS) -

La filial belga del banco Dexia ha decidido cambiar su nombre por el de Belfius Banque para poder "pasar página" después de que la entidad tuviera que ser rescatada en dos ocasiones por el Gobierno de Bélgica, según informó la entidad en un comunicado.

"A partir de ahora, Dexia Banque Belgique proseguirá su camino bajo la marca Belfius. Con este nuevo nombre vamos a pasar página. Belfius Banque et Assurances va a ser la bandera bajo la cual navegaremos desde hoy", aseguró el presidente del comité de dirección de la entidad, Jos Clijsters, en una rueda de prensa en Bruselas.

Clijsters explicó que todos sus edificios, sus agencias y sus páginas de Internet, así como sus productos y servicios, recibirán progresivamente este nombre. Así, añadió que, por razones económicas, el cambio de imagen se concretará en diferentes fases, para evitar un proceso "costoso y precipitado".

El nuevo nombre es el resultado de un proyecto iniciado a finales de noviembre de 2011 y en el cual se han analizado más de 4.000 proposiciones de nuevos nombres, 2.000 de ellas presentadas por colaboradores de la entidad. La decisión final fue adoptada en el consejo de administración del 28 de febrero.

"La nueva marca, el nuevo logo y los nuevos colores marcan una ruptura definitiva con el pasado. El nombre Belfius hace claramente referencia a los que somos: un prestatario de servicios financieros con una gran presencia local, propiedad del Estado belga, y con el reto de crear un valor añadido en diferentes maneras para la sociedad", remarca la entidad.

La entidad desveló que en el ejercicio 2011 registró unas pérdidas netas de 1.367 millones de euros, debido principalmente a amortizaciones de su deuda griega por valor de 1.305 millones de euros, así como a la venta de la cartera de Dexia Asset Management y al desmantelamiento de su cartera de inversión.

Francia, Bélgica y Luxemburgo acordaron el año pasado dividir en tres la entidad franco belga, que recibió una inyección de 6.400 millones de euros de fondos públicos al inicio de la crisis en 2008, ante la necesidad de volver a rescatarla.

Asimismo, pactaron la creación de un 'banco malo' para aislar los activos 'tóxicos' de Dexia, que recibirá garantías de refinanciación por importe de hasta 90.000 millones de euros por parte de los tres gobiernos, aunque poco después la cantidad quedó reducida a la mitad.