MADRID, 7 Abr. (EUROPA PRESS) -
El nuevo sistema de medición del paro del Inem que conllevará la puesta en marcha del proyecto SISPE aflorará cerca de 500.000 desempleados más, al contabilizar como parados a colectivos que, siendo demandantes de empleo, no se clasificaban antes como desempleados si en ellos concurrían una serie de circunstancias.
Así lo explicaron hoy en un encuentro con la prensa el secretario general de Empleo, Valeriano Gómez, y el profesor Luis Toharia, coordinador de un estudio encargado por el Ministerio de Trabajo para conocer el impacto estadístico asociado a la entrada en vigor del SISPE, el próximo 4 de mayo.
Ese medio millón de parados que aflorará con el nuevo sistema es fruto de la "mayor calidad" que, según Gómez, traerá el SISPE a la hora de cuantificar el paro registrado, pues, entre cosas, permitirá actualizar de manera inmediata los cambios en la situación de los demandantes de empleo, incluir nuevos colectivos como los extranjeros, y cruzar de forma constante y permanente los datos del Inem con los de afiliación a la Seguridad Social.
Teniendo en cuenta todas estas cuestiones, el profesor Toharia ha procedido a revisar los datos de paro del Inem que se publicaron en el mes de enero de este año. El resultado es la inclusión en el registro de 479.050 desempleados más, pasándose de un total de 1.723.449 parados a 2.202.499, el equivalente a un 27,8% más.
De esta cantidad, 50.498 de los nuevos parados son consecuencia de la actualización de claves, es decir, que determinadas personas que antes quedaban excluidas de la clasificación de parados entran a formar parte de ella con el SISPE si se comprueba que la clave que se les había asignado previamente se ha quedado obsoleta.
Sería el caso, por ejemplo, de una persona que hubiera recibido en su día la clave de estudiante y que, posteriormente, hubiera terminado sus estudios sin que se actualizara dicha información en el Inem. Como estudiante, esa persona quedaba excluida del registro de desempleados, mientras que con el SISPE no sería así, debido a que los datos se revisarán frecuentemente.
A estos 50.000 nuevos parados se sumarían los 113.575 desempleados que aflorarían si se incluyeran en el registro a los demandantes de empleo de nacionalidad extranjera. Según reseñó Toharia, "por una inercia estadística" siempre se ha excluido a los extranjeros del paro registrado. Ahora, con el SISPE, se les tendrá en cuenta, lo que provocará un incremento en el volumen de desempleados.
Pero el mayor impacto en las cifras de parados es fruto de los cruces de datos con la Seguridad Social. Con la revisión de los registros de enero en la mano, hasta 314.977 personas que antes no se clasificaban como parados pasarían a engrosar las listas de desempleados de los servicios públicos de empleo. Ello es consecuencia de que, con el anterior sistema, quedaban excluidos del registro de parados por considerarse que estaban dados de alta en la Seguridad Social. Al comprobar este hecho, aparecen más de 300.000 personas que no están en situación de alta.
FAVORECE LA MOVILIDAD LABORAL.
El sistema SISPE empezará a aplicarse el próximo 4 de mayo en todas las oficinas de los servicios públicos de empleo, por lo que las estadísticas del paro no se verán afectadas en el mes de abril, pero sí en mayo (se publicarán el 2 de junio).
Tanto el secretario general de Empleo como el profesor Toharia restaron importancia al afloramiento de casi medio millón de parados, pues, según dijeron, aunque se produce un "escalón ascendente", el perfil ciclíco de la evolución del paro es similar en el nuevo sistema respecto al antiguo.
El SISPE no sólo tendrá efectos en la medición de los registros del paro, sino que con él los servicios públicos de empleo estatal y autonómicos podrán compartir información sobre políticas activas de empleo y prestaciones por desempleo para una mejor coordinación y gestión de las mismas.
El objetivo último de esta iniciativa es favorecer la igualdad de oportunidades en el acceso al empleo y, por tanto, la libre circulación y movilidad laboral de los demandantes. De esta forma, cualquier parado podrá conocer las ofertas de empleo existentes en todo el territorio nacional y, a su vez, los empresarios en busca de trabajadores podrán conocer todos parados registrados en los servicios públicos de empleo.
En una segunda fase, prevista para finales de 2005 o principios de 2006, esta información estará disponible a distancia, a través de un portal de empleo, siendo Internet el medio para acceder a todas las ofertas y demandantes.
UN NUEVO INDICADOR PARA MEDIR DISPONIBILIDAD DE PARADOS.
Gómez indicó además que con el SISPE se persigue también mejorar la capacidad de intermediación laboral de los servicios públicos de empleo, actualmente situada en el entorno del 15%. El secretario general de Empleo reconoció que es un porcentaje bajo en comparación con otros países, pero precisó que ello se debe a sus mayores esfuerzos humanos y materiales, superiores a los de España.
Asimismo, Gómez destacó que con el SISPE se conseguirán mejores estadísticas sobre el funcionamiento del mercado laboral, de tal forma que los datos de la EPA y del paro del Inem empezarán a aproximarse. "Lo que se produce es una vuelta a la normalidad estadística", dijo el secretario general de Empleo, quien subrayó que siempre serán "más ajustados" los datos de la nueva EPA (que el INE acaba de revisar por el incremento de la población inmigrante) que los reflejados por el Inem.
El secretario general de Empleo también avanzó que en los próximos meses abrirá un grupo de trabajo con las comunidades autónomas para estudiar la posibilidad de construir un nuevo indicador de disponibilidad de demandantes de empleo, a fin de conocer su situación y en qué medida los hay que no se inscriben en el Inem para buscar un puesto de trabajo sino para generar derechos que les permitan acceder a prestaciones. "Sería una forma de medir el nivel de disponibilidad del conjunto de parados, pues no siempre los datos se corresponden con la realidad", explicó.