Diez años tras el Brexit, Reino Unido encalla entre bajo crecimiento, más deuda y una libra vulnerable

Archivo - Imagen de archivo de una bandera de Reino Unido.
Archivo - Imagen de archivo de una bandera de Reino Unido. - Jane Barlow/PA Wire/dpa - Archivo
Europa Press Economía Finanzas
Publicado: martes, 23 junio 2026 17:58

MADRID 23 Jun. (EUROPA PRESS) -

Diez años después del referéndum del Brexit, Reino Unido llega a la efeméride atrapado en un patrón de bajo crecimiento potencial, finanzas públicas muy tensionadas y una moneda vulnerable, según los análisis de Scope Ratings y Schroders.

Ambos informes coinciden en que los problemas estructurales pesan más en la mirada de los mercados que los relevos políticos en Downing Street y que cualquier gobierno tendrá un estrecho margen para impulsar la economía sin dañar la confianza inversora.

Scope Ratings subraya que la trayectoria de la calificación soberana del Reino Unido ('AA'/'estable') dependerá de la capacidad del próximo primer ministro para reactivar el crecimiento mediante reformas orientadas a la oferta, estabilizar la ratio deuda/PIB y abordar los retos europeos derivados del Brexit.

El informe recuerda que, pese a cierta resiliencia, el PIB real crecerá en torno al 0,9% en 2026 y al 1% en 2027, claramente por debajo de los ritmos previos a la pandemia, y que la economía arrastra un problema de productividad inferior al de otros países con calificaciones similares.

La agencia señala como prioridades la inversión en infraestructuras de transporte, vivienda y servicios públicos, así como la reducción de barreras no arancelarias con la UE en el marco de un "reinicio" del Brexit, lo que podría mejorar las perspectivas de crecimiento.

Al mismo tiempo, advierte de que el déficit público general seguirá siendo elevado -en torno al 4,9% del PIB en 2026- y que el aumento de los costes de financiación complica la dinámica de la deuda.

PROBLEMAS CRÓNICOS Y DISCIPLINA FISCAL

Desde Schroders, David Rees describe un panorama de "problemas crónicos" que dificultan a cualquier nuevo primer ministro y ministro de Hacienda invertir en el crecimiento y mantener a la vez la confianza de los mercados.

El bajo crecimiento potencial, unas finanzas públicas restringidas y una inflación todavía alta limitan las opciones de política económica, y aunque aumentar la inversión y la productividad se presenta como la solución más creíble a largo plazo, sus beneficios tardarían en materializarse.

El informe plantea que cambios en el marco fiscal -como excluir el gasto en defensa o la inversión de capital de las normas fiscales- podrían tener cierto mérito, pero también ser percibidos como una relajación de la disciplina presupuestaria. Cualquier señal en ese sentido sería castigada con mayores rendimientos en la deuda pública y presión para rectificar, de modo que el próximo titular del Tesoro tendrá que moverse con extrema cautela para equilibrar apoyo al crecimiento y credibilidad fiscal.

MERCADOS PENDIENTES DE LOS DESEQUILIBRIOS

Tanto Scope como Schroders coinciden en que la volatilidad política de la última década -desde el referéndum hasta la dimisión de Keir Starmer y la probable llegada de Andy Burnham- ha añadido ruido, pero que los mercados miran sobre todo al cuadro macro y fiscal.

Schroders destaca que los inversores "se centran más en los problemas del Reino Unido que en quién ocupa el número 10 de Downing Street", en un contexto en el que cualquier cambio de liderazgo no altera la necesidad de abordar las mismas debilidades de fondo.

Scope, por su parte, considera que una cierta tregua política podría facilitar la elaboración de políticas tras años de agitación, pero advierte de que unas elecciones anticipadas o un giro fiscal expansivo reavivarían la incertidumbre y podrían tensionar de nuevo los mercados de deuda.

La combinación de crecimiento débil, necesidad de consolidación fiscal y costes de financiación elevados sitúa al Reino Unido en un "delicado equilibrio" que condicionará la evolución de su rating en los próximos años.

LIBRA VULNERABLE Y MARGEN DE MANIOBRA REDUCIDO

Otro de los puntos de preocupación señalados por Schroders es la vulnerabilidad de la libra esterlina. La moneda está muy expuesta a cambios en las expectativas sobre tipos de interés y a cualquier deterioro de la confianza en el mercado de bonos, y la débil actividad subyacente sugiere que la economía tiene poca capacidad para absorber nuevas sacudidas sin que se agraven las presiones financieras.

En este contexto, ambos informes concluyen que el Reino Unido encara la década posterior al Brexit con un margen de maniobra muy limitado: debe combinar reformas pro-crecimiento, inversión selectiva y disciplina fiscal en un entorno de mercados muy sensibles.

Diez años después del referéndum que dio lugar al Brexit, la cuestión central ya no es la salida de la UE, sino cómo transformar un modelo de bajo crecimiento y alta deuda en una economía capaz de recuperar dinamismo sin poner en riesgo su solvencia ni la estabilidad de la libra.

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