MADRID, 15 (EUROPA PRESS)
El centro de análisis Funcas ha mantenido su previsión de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para 2026 en el 2,5% y en el 1,8% para 2027, aunque ha advertido sobre el elevado nivel de inflación, que cerrará este año con una media anual del 3,7%, del 3,1% en 2027 y en torno al 2,5% en 2028.
"La economía se desacelera suavemente y lo hace en un entorno de inflación y de tipos de interés sensiblemente más altos de lo que esperábamos", ha explicado el director general de Funcas, Carlos Ocaña, durante la presentación de las previsiones económicas para España 2026-2028.
Ocaña ha indicado que la economía española va convergiendo hacia su crecimiento potencial y, por tanto, lo hace claramente por debajo de los ritmos registrados en los últimos años. "Esto refleja un montón de factores: el turismo pierde fuelle, los fondos europeos ya han terminado su recorrido y la demanda interna se modera", ha detallado el director de Funcas.
Así, contemplan un avance del PIB del 2,5% este año y del 1,8% en 2027 -sin cambios respecto a las anteriores-, mientras que para 2028 anticipan un crecimiento del 1,7%, en la primera proyección para ese ejercicio.
La ralentización, que comenzará ya este año con un crecimiento intertrimestral que irá del 0,7% en el segundo trimestre hasta el 0,5% en el tercero y 0,4% en el último.
La desaceleración procederá de la demanda interna: su aportación al PIB pasará de 3 puntos este año a 2,1 el que viene y 2 el siguiente. El consumo privado y la inversión avanzarán a un ritmo inferior a los registros del trienio 2023-2025. El consumo público también perderá vigor, en un contexto de fuerte reducción del margen de maniobra a medida que se encarece el servicio de la deuda y el espacio de acción se destina a mitigar la subida de los carburantes.
Por su parte, el sector exterior detraerá 5 décimas de PIB este año, 3 el que viene y otras 3 en 2028. Las importaciones, entre las que destacan las de China, crecerán a mayor ritmo que las exportaciones, lastradas por el estancamiento relativo de los mercados europeos, la ralentización del turismo y la erosión de la competitividad.
DOS SUBIDAS ADICIONALES DE LOS TIPOS DE INTERÉS
Pero lo que realmente preocupa en este momento a los economistas es la inflación. Tras conocerse los datos del Índice de Precios al Consumo (IPC) del mes de septiembre, con un nivel muy elevado del 4,9%, el centro de análisis estima que este año 2026 terminará con una media anual del 3,7%, cinco décimas más que la anterior previsión.
Los economistas esperan que la inflación se moderará al 3,1% en el año 2027, cinco décimas más respecto a sus estimaciones previas, y que se mantendrá incluso en 2028 por encima del objetivo del Banco Central Europeo (BCE) del 2% y prevén que, concretamente, se situaría en torno al 2,5%.
Ocaña ha señalado que detrás de estos números se encuentran las tensiones de la guerra que hay en Oriente Medio, las tensiones en Ormuz y en el Mar Rojo, los cuellos de botella en el refino del diésel, la retirada de las ayudas a los carburantes que se anticipan para 2027 y otros factores.
"El resultado es que tenemos una inflación de origen externo compartida con el resto de Europa y un plus adicional de inflación que es nuestra y va a seguir ahí", ha señalado, tras advertir de que esto supone una merma del poder adquisitivo de los hogares y también una erosión de la competitividad.
Funcas ha explicado que la inflación tiene una segunda derivada que son los tipos de interés. Los expertos esperan que se produzcan dos subidas adicionales de los tipos de referencia que marca el Banco Central Europeo hasta alcanzar un nivel del 3%, estiman también un Euríbor en torno a ese nivel del 3% y que el bono español a 10 años, se encarezca y alcance niveles del 4%.
Esto conlleva, según ha explicado Ocaña, un creciente coste de financiar la deuda pública. En el escenario central de Funcas, el gasto en intereses pasaría de unos 43.000 millones actuales, a cerca de 64.000 millones en 2031.
"Esto es una cantidad grande, importante, también en términos macroeconómicos. Son 20.000 millones cada año que dejan de estar disponibles para otras políticas y que habrá que dedicar a pagar esas deudas, esos intereses que tenemos", ha explicado el director de Funcas.
PEORES PERSPECTIVAS PARA EL DÉFICIT PÚBLICO
Esto tiene consecuencias también sobre el déficit, por lo que desde el centro de análisis han anticipado que será más difícil recucirlo. Los expertos prevén que el déficit público aumente hasta el 2,5% del PIB este año y el 2,7% en 2027, respectivamente una y cinco décimas más que en la anterior previsión. En 2028, el desequilibrio alcanzaría el 2,9% del PIB, dejando escaso margen para reaccionar ante futuras perturbaciones.
"Si no se toman medidas, superaría el 3% a partir de 2030", ha alertado Ocaña, tras señalar que esto supondría un problema para España, dadas las reglas fiscales europeas, que limita el umbral en el 3%.
Por ello, Funcas ha insistido en la necesidad de recomponer los márgenes fiscales y no esperar a que haya un problema más importante para actuar. "Hay que actuar desde ya y recomponer esos márgenes", ha insistido Ocaña.
Respecto a la deuda pública, se estima que bajará al 98,1% en 2026, dos décimas menor frente a la anterior previsión; al 96,8% en 2027, una décima más y al 96,3% en 2028.
770.000 PUESTOS DE TRABAJOS NETOS HASTA FINALES DE 2028
En cuanto al mercado laboral, Funcas estima la creación de 770.000 puestos de trabajo netos entre el tercer trimestre de este año y finales de 2028, de modo que la tasa de paro caería hasta el 9% al final del periodo de previsión.
Estos resultados, sin embargo, muestran una pérdida de dinamismo, en consonancia con la evolución de la economía: en los dos próximos años el empleo se incrementará a un ritmo anual del 1,3%, la mitad que durante el trienio 2023-2025.
Para el director de Coyuntura de Funcas, Raymond Torres, "un factor fundamental es la evolución de la población activa, ya que el ciclo expansivo español depende más de la incorporación de mano de obra que de la productividad".
De hecho, en el informe se avisa de un riesgo por la menor incorporación de inmigrantes: si la población creciera la mitad de lo previsto, el PIB avanzaría dos décimas menos de lo anticipado y la deuda pública alcanzaría el 97,8% en 2030.