27 de febrero de 2020
 
Actualizado 15/03/2007 19:41:02 CET

RSC.- Un experto constata que "nadie se quiere quedar fuera" en el "avance" experimentado por la RSC

Defiende la existencia de un "adecuado clima laboral" que afecte a todas las empresas por igual, "independientemente de su tamaño"

MADRID, 15 Mar. (EUROPA PRESS) -

El presidente del Polo de Desarrollo Educativo Renovador (PODER) y profesor titular en la Universidad Católica Austral de Buenos Aires, Ignacio Abel González, se muestra convencido de que "soplan nuevos vientos de Responsabilidad Social y parece que nadie se quiere quedar fuera".

En un artículo publicado en el último número del Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresarial (IARSE), González explica que "mucho de todo este vendaval" se traduce en "la acción real y concreta".

El experto concibe la Responsabilidad Social como "un todo que abarca a la ciudadanía, a gobernados y gobernantes sin exclusión de ningún tipo, sin que ningún segmento o sector pueda sentirse excluido o ajeno a este concepto".

González percibe que, a medida que la RSC se va instalando en la sociedad, "los antes vacilantes pasos se van convirtiendo en actitudes, programas y acciones firmes". De todos modos, el experto detalla que cada país prima diferentes aspectos ya que, en Estados Unidos, cobra importancia la contabilidad mientras que en Europa se presta más atención al Medio Ambiente. En el caso de América Latina, la RSC se relaciona con temas de exclusión social.

En su artículo, el experto repasa las actitudes y conocimientos que debe tener un empresario con el objetivo de que puedan transferirse a la comunidad "ya sea participando en actividades concretas, u fortaleciendo y estimulando el voluntariado de sus recursos humanos".

"Muchos negocios no coronan con éxito su actividad porque quienes los llevan adelante carecen de una formación adecuada en gestión, valores empresariales, liderazgo, o conducción operativa y financiera", indica.

"Tanto desde la gestión como desde la administración, un ente termina siendo el resultado de la suma algebraica de las calidades de la gente que lo integran", continúa. En este punto, González menciona "el buen clima de trabajo, producto de un acuerdo entre quienes participan en la organización".

CLIMA LABORAL

Para que el clima laboral sea adecuado, González cree imprescindible "el buen ejercicio de la autoridad (sin autoritarismos), el diálogo, la exigencia razonable y equilibrada, el mantener canales de comunicación francos y abiertos, la transparencia en el conocimiento de la marcha del ente, la responsabilidad sin el ingrediente del temor, y la capacidad para repartir equitativamente el premio del esfuerzo"

Sin embargo, "todo lo anterior no es posible sin políticas concretas de remuneraciones y lugares de trabajo dignos, de programas de capacitación permanente, de una duración razonable de la jornada laboral, y de reconocimientos periódicos de méritos, lo que da lugar a una importante sensación de justicia y equidad".

En conclusión, el buen clima de trabajo aúna conceptos tan diferentes "como Recursos Humanos, valores, ética empresarial, estrategia y gestión de Recursos Humanos, liderazgo participativo y conducción saludable".

"No hay tamaño de empresa que justifique alejarse de estos principios. Las pequeñas y medianas empresas también pueden crear un excelente clima laboral", asegura el experto, para quien el buen clima de trabajo "es una excelente campaña de publicidad".

"El boca en boca es más barato y de mucha mayor penetración que una campaña de televisión. A medio y largo plazo, todos saben quién es quién y es obvio que el clima interno termina traspasando las paredes de la empresa para acabar en la comunidad".

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