La Casa Grande de Alcuéscar ofrece a los turistas la posibilidad de ser detectives durante un fin de semana

Europa Press Economía Finanzas
Actualizado: sábado, 8 noviembre 2003 17:36

ALCUESCAR (CACERES), 8 (EUROPA PRESS)

La Casa Grande de Alcuéscar (Cáceres) ofrece a sus visitantes la posibilidad de ser Sherlock Holmes y resolver un crimen en el corazón de Extremadura. La Casa Grande de Extremadura, situada en la localidad cacereña de Alcuéscar, es un antiguo palacio del siglo XVIII transformado en alojamiento turístico.

Se encuentra inmersa en la bella comarca de la Sierra de Montánchez y cuenta con una decoración que prácticamente convierte a este peculiar lugar en un museo etnográfico en el que se puede comer, dormir, descansar, y sobre todo, investigar los crímenes de la zona.

El gerente de la Casa Grande, Antonio García, propone a sus visitantes un divertido juego detectivesco; los grupos de turistas que llegan a Alcuéscar se transforman durante un fin de semana en detectives a la usanza de Sherlock Holmes, y equipados con los elementos que dan personalidad a un investigador del siglo XIX, es decir, sombrero, lupa y pipa, deberán recorrer los parajes, pueblos, y monumentos de la comarca con el fin de ir recopilando las pistas que al final de la estancia les darán las claves para resolver el crimen.

Según Antonio García, esta es una forma distinta de hacer turismo rural, "pretendo que vayan conociendo lugares, que saquen fotos, que hagan sus vídeos, que coman los productos de la zona, que conozcan no sólo el lugar, sino que también descubran la gastronomía, la arquitectura popular, la cultura".

"Es proponer un juego a través del cual los turistas conocerán mejor aquello que visitan, se preocuparán más por los detalles y se les pone al corriente de las maravillas que alberga esta comarca del centro de Extremadura, a la que hasta ahora se acercaban casi por casualidad, era un lugar de paso para llegar a Mérida, Cáceres o Trujillo, y en la que gracias a esta actividad ahora se quedan para recorrerla y para irse encantados", explicó.

Cualquiera de los casos que plantea el 'inspector' a sus 'detectives' se presenta de tal forma que los investigadores han de pasar por todos los enclaves visitables de la comarca, que no son pocos.

Tendrán que subir al castillo medieval de Montánchez, deberán contemplar la maravilla de Santa Lucía del Trampal, una basílica hispano-visigoda única en todo el sur de la Península y visitarán obras de ingeniería romana como la presa de la Charca del Cura, y un larguísimo etc, que acabará por devolverles a la Casa Grande, donde el 'inspector' les pedirá de nuevo las soluciones al caso.

Las claves del misterio están ocultas en los números que dan las respuestas a las preguntas planteadas, una vez obtenidos todos esos números, en un principio cifras sin sentido, se deberán ordenar correctamente, con lo que se esclarecerá el caso. Por fin, tras una intensa jornada de visitas turísticas y pesquisas de todo tipo sabremos quien es el asesino, secuestrador o ladrón de los diversos casos.

Los números obtenidos tras visitar todos los enclaves de la comarca servirán para, una vez correctamente ordenados, transformarlos en letras que darán la solución, un final que casi seguro no terminará con el mayordomo en la cárcel, aunque siempre hay algún despistado que soluciona el caso acusando al mismo de siempre.

Para los visitantes, este tipo de actividad es algo "divertido y diferente", una nueva forma de ver las cosas y de dar importancia a detalles que de otra manera jamás se buscarían ni se conservarían en el diario de un viaje de fin de semana que en un principio iba a ser como cualquier otro.

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