Lay puede enfrentarse a una pena de 175 años de prisión, según un miembro del grupo de trabajo para Enron del Departamento de Justicia
HOUSTON, 8 Jul. (EP/AFP) -
El fundador y ex presidente de Enron, Kenneth Lay, se declaró hoy no culpable ante el Tribunal de Houston de los 11 cargos de fraude y falso testimonio que le han sido imputados, pocas horas después de que se hubiera entregado a las autoridades federales.
En una conferencia de prensa posterior a la audición judicial, Lay afirmó que desea un juicio lo más rápido posible y que probará su inocencia rápidamente. Además, indicó que estará siempre de duelo por la desaparición de Enron, una empresa que él mismo creó en 1986 y quebró el 2 de diciembre de 2001.
El ex presidente de Enron aseguró que "el fracaso no equivale a un crimen" y señaló que el responsable de las manipulaciones contables es el ex director financiero de la compañía, Andrew Fastow, tal y como había afirmado su abogado horas antes.
Lay puede enfrentarse a una condena de 175 años de prisión y a una multa de varias decenas de millones de dóalres, según informó un responsable del caso Enron en el Departamento de Justicia norteamericano, Andrew Weissmann, en una conferencia de prensa.
31 ACUSADOS
Weissman indicó que, con Lay, ya son 31 las personas arrestadas por el caso Enron. Además, señaló que su detención supone que todos los directivos de Enron pagarán por el fraude. Weissman pertenece al grupo de trabajo especial creado por la Administración del presidente George W. Bush para investigar el caso Enron.
Lay tendrá que responder ante el Tribunal de Houston por su papel en el colapso de la compañía de Texas, que fue una de las principales del país y una importante fuerza en el entorno republicano.
Las autoridades consideran a Lay culpable de manipular los resultados trimestrales de Enron y de emitir falsos comunicados sobre los resultados financieros de la compañía, en los que además fueron omitidos datos esenciales.
El llamado 'caso Enron' se desató en octubre de 2001, cuando la compañía presentó unas pérdidas de 638 millones de dólares y una importante depreciación de los activos de la compañía, lo que llevó a una investigación por parte de la principal autoridad reguladora de la Bolsa, la Securities and Exchange Comission.