Milan Fashion Week - X99 / ZUMA PRESS / EUROPA PRESS - ARCHIVO
MADRID 7 Jul. (EUROPA PRESS) -
Las olas de calor son cada vez más tempranas, intensas y duraderas, lo que convierte al pantalón corto en una prenda clave durante los meses de verano. Sin embargo, su uso sigue sin estar plenamente aceptado en muchos entornos laborales, especialmente en oficinas.
España afronta estos días un episodio extremo de altas temperaturas que se prolongará al menos hasta el viernes, con máximas de hasta 42 grados en el sur peninsular, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Esta situación se enmarca en un contexto europeo de récords térmicos, agravado por la falta de aire acondicionado en algunas edificios.
En este escenario, una encuesta reciente realizada por Bloomberg a sus clientes --entre ellos operadores, gestores de cartera y estrategas-- refleja un cambio gradual en los códigos de vestimenta. El 45% de los encuestados considera apropiado acudir al trabajo con pantalones cortos en "alguna ocasión", aunque persiste la resistencia en entornos corporativos más formales.
¿POR QUÉ LAS OFICINAS SE RESISTEN A LOS PANTALONES CORTOS?
Según la encuesta de Bloomberg, los participantes en contra de los pantalones cortos los califican de "poco profesionales", "demasiado informales" e "inapropiados para el mundo de las finanzas".
En entornos relacionados con la banca o entre la abogacía el consenso general es que los pantalones cortos no son apropiados al presentarse ante clientes o terceros, ya que la vestimenta influye en la imagen profesional proyectada.
El socio, director de Finanzas Apalancadas para Estados Unidos del bufete internacional de abogados Herbert Smith Freehills Kramer, Richard Farley, explicaba que la vestimenta de un abogado debe transmitir que "se toman los asuntos muy en serio" y rechaza priorizar la comodidad en lugar de proyectar los valores de la empresa ante ellos.
El origen de estos códigos se remonta a la Revolución Industrial, cuando el auge del trabajo de oficina consolidó el traje como símbolo de estatus. Esta norma, extendida globalmente desde Estados Unidos durante el siglo XIX, ha evolucionado con el tiempo, pero mantiene elementos tradicionales.
A ello se suma una herencia cultural europea: desde el siglo XX en la tradición británica, los pantalones cortos se reservaban para los niños, idea que se extendió por Europa en las siguientes décadas.
Aunque muchas empresas han flexibilizado sus códigos, normalizando, por ejemplo, el uso de zapatillas deportivas, los pantalones cortos siguen siendo una de las últimas barreras en la vestimenta corporativa.
¿QUIÉNES IMPULSAN EL USO DE ESTA PRENDA EN LA OFICINA?
Sin embargo, no todos piensan igual. Este año el gobierno metropolitano de Tokio (Japón) animó a sus empleados a usar pantalones cortos para trabajar e instó a las empresas de la capital a optar por códigos de vestimenta más flexibles y así reducir la dependencia del aire acondicionado, ante las crecientes temperaturas y los crecientes costes de la energía.
En paralelo, la moda también está influyendo. Firmas como Ralph Lauren, Louis Vuitton o Yves Saint Laurent han incorporado pantalones cortos en la Semana de la Moda Masculina de Milán de junio, combinándolos con americanas y corbatas.
Estas propuestas buscan adaptar el pantalón corto al entorno profesional sin renunciar a la elegancia, especialmente durante los episodios de calor extremo.