El sistema antidrón Aracne, de Indra y EM&E. - INDRA
MADRID 23 Oct. (EUROPA PRESS) -
El sistema antidrón Aracne, desarrollado por Indra y EM&E y en dotación en las Fuerzas Armadas, ha mostrado su capacidad para integrarse operativamente en la arquitectura de defensa aérea española, según anuncia este viernes la compañía española, que lo presenta como un "hito" para resolver "uno de los grandes desafíos que afronta Europa".
"Se trata de un importante hito para la defensa nacional y para la OTAN al sumar las capacidades antidrón como parte de una respuesta conjunta necesaria para contrarrestar aeronaves no tripuladas, enjambres de drones y ataques de saturación, bajo una acción coordinada y coherente con el conjunto de la defensa aérea", afirma Indra en un comunicado.
En concreto, durante los ejercicios Atlas 26, realizados en Huelva del 19 al 23 de octubre, Aracne se integró a través del Centro de Operaciones de Artillería Antiaérea COAAAS+ --también desarrollado por Indra-- con el sistema de defensa aérea del Mando Operativo Aeroespacial (MOA), lo que permitió una coordinación eficaz de los sistemas C-UAS (antidrón) con la artillería antiaérea.
Desde el punto de vista operativo, esta arquitectura genera una imagen común de la situación, acorta el ciclo de decisión y agiliza la detección, identificación, clasificación y priorización de amenazas, al tiempo que facilita la asignación del sensor y del efector más adecuados según la naturaleza del objetivo, su trayectoria, el nivel de riesgo y las reglas de enfrentamiento.
Así, se obtiene una respuesta "coordinada, escalable y de protección multicapa, capaz de evitar duplicidades, optimizar recursos y responder con mayor eficacia ante ataques masivos", explica la empresa liderada por Josep Maria Recasens.
Esta prueba supone "un importante paso adelante para resolver uno de los desafíos que afronta en este momento el continente para proteger su espacio aéreo frente a amenazas emergentes, lo que exige integrar de forma fluida un gran número de sistemas, sensores y efectores", en un ámbito en el que España cuenta con "una sólida experiencia y liderazgo que aportar" a iniciativas como la construcción del muro de drones en flanco oriental y la defensa de fronteras, destaca.
Otra de las capacidades "diferenciales" de Aracne sería su protección 'On The Move': por medio de los radares Nemus de Indra, el sistema puede acompañar a las unidades durante la maniobra, extender la cobertura a formaciones en movimiento y reducir su vulnerabilidad frente a UAS sin depender exclusivamente de emplazamientos fijos, con lo que protege puestos de mando, unidades logísticas, convoyes y elementos de combate y "contribuye a preservar la libertad de acción, el ritmo de la maniobra y la continuidad de las operaciones".
A esto se suman el sistema de mando y control (C4ARMS), que integra los distintos sensores y efectores con los escalones superiores de la defensa aérea, lo que permite adaptar la respuesta a la misión y al entorno táctico, y el inhibidor Brontes, que cuenta con una "elevada" capacidad de inhibición frente a la amenaza UAS (sistemas aéreos no tripulados).
Respecto a la parte de EM&E, el sensor electroóptico Oteos aporta identificación y seguimiento "preciso" y las estaciones de armas remotas Guardian proporcionan capacidad de neutralización frente a distintos tipos de drones.
"Su actuación integrada mantiene la trazabilidad del objetivo, mejora la calidad de la decisión y permite aplicar una respuesta proporcionada a cada amenaza", describe Indra, que resalta su puesta en servicio en "solo" dos años.
Finalmente, concluye que ambas empresas consolidan así su apuesta por poner a disposición de las Fuerzas Armadas españolas "los sistemas más avanzados tecnológicamente, desarrollados para responder con eficacia, rapidez y autonomía a las amenazas presentes y futuras".
Atlas 26 ha reunido bajo un mando único a unidades de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y ha validado procedimientos conjuntos frente a UAS de clase I y II en escenarios "exigentes", en un contexto en el que Aracne habría demostrado que la defensa antidrón "alcanza su máximo valor cuando forma parte de una arquitectura integrada, comparte información y actúa de forma coordinada con el resto de las capacidades", expone en el comunicado.