Archivo - El consejero delegado de Telefónica, Emilio Gayo, durante la presentación de los resultados correspondientes al ejercicio 2025, a 24 de febrero de 2026, en Madrid (España). Telefónica registró unas pérdidas netas atribuidas de 4.318 millones de - Gabriel Luengas - Europa Press - Archivo
MADRID 5 Oct. (EUROPA PRESS) -
El consejero delegado de Telefónica, Emilio Gayo, ha advertido de que la verdadera prueba para comprobar si existe un "viento de cambio" real en la política comunitaria hacia el sector de las telecomunicaciones estará en cómo juzgue Bruselas las próximas operaciones de consolidación de mercado.
"Posiblemente vamos a vivir en el corto tiempo algunas operaciones de consolidación de mercados que las tiene que juzgar Bruselas. Y de cómo las juzgue podremos concluir si de verdad esos vientos de cambio son reales o por desgracia no terminan de avanzar en la dirección que queremos", ha señalado este lunes Gayo en su intervención en el XXIX Congreso Nacional de la Empresa Familiar.
El directivo ha manifestado que en la industria se ha "avanzado mucho en el diagnóstico" hasta estar "quizás ya en el sobrepasado", mientras que la ejecución va "muy limitada".
En concreto, ha apuntado que solo se ha avanzado un 15% en las medidas fijadas por los informes y que, en el terreno tecnológico, de las 47 actuaciones planteadas "solo están implantadas tres".
"Creo que estamos lejos de donde teníamos que estar y va a exigir un sobresfuerzo", ha afirmado, refiriéndose a la brecha existente entre los planes planteados y la situación real de la industria.
En el plano normativo, ha hecho referencia a dos reglamentos relevantes que afectan al ámbito tecnológico: el de redes digitales y el de concurrencia o competencia.
Sobre ambos ha indicado que existen borradores que "apuntan a buen camino", si bien ha matizado que "no dejan de ser todavía un borrador".
PETICIÓN A BRUSELAS PARA QUE PIENSE "COMO LAS EMPRESAS FAMILIARES"
Para revertir esta situación, Gayo ha reclamado "que evolucione la regulación, que evolucione rápido y que evolucione hacia promover mayor inversión", pidiendo expresamente a Bruselas que adopte la perspectiva del largo plazo.
"Casi le pediría a Bruselas que piense como las empresas familiares en el largo plazo", ha enfatizado.
En este sentido, ha argumentado que "la empresa familiar es la que más piensa en largo plazo" y que el contexto actual exige precisamente esa visión estratégica para acometer inversiones sostenidas en el tiempo.
A pesar de reconocer la existencia de incertidumbres, el ejecutivo ha definido el escenario actual como "un gran terreno de enormes oportunidades para seguir desarrollando las empresas", siempre que se entienda cómo afectará la tecnología a futuro y se realicen las apuestas necesarias.
AUTONOMÍA ESTRATÉGICA ABIERTA Y CLAVES DE LA SOBERANÍA TECNOLÓGICA
Asimismo, Gayo ha profundizado en el concepto de "autonomía estratégica abierta" y la soberanía tecnológica europea, aclarando que esta última no consiste en la "autarquía" ni en que Europa deba hacer todo "del cero al cien por cien".
Según ha explicado, para entender el grado de autonomía o soberanía digital hay que responder a tres preguntas fundamentales: dónde y quién controla los datos y sus contraseñas, quién opera los sistemas y plataformas ante una crisis, y qué grado de control real existe sobre las soluciones para no quedar "atrapado" con proveedores sobre los que Europa no tiene control.
El ejecutivo ha advertido de que alcanzar esta soberanía no es algo "de la noche a la mañana" y ha puesto de ejemplo que "Europa no fabrica chips", por lo que tardará años en lograr ese control.
Para ello, ha reclamado actuar en tres frentes: una regulación que fomente la soberanía y permita ganar escala a las empresas europeas -freno que hasta ahora han supuesto las normativas de competencia-, escala para tener capacidad de inversión, y ejecución "con valentía" y "visión de largo plazo" por parte de las propias compañías.
PRUDENCIA ANTE LA DISRUPCIÓN DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA), el directivo ha pedido "ser prudente y no sobrereactuar" ante las disrupciones que han sacudido a la industria del software y de servicios en el último año.
Ha insistido en que para aplicar la IA en las empresas se necesita formar a las personas que conocen internamente los procesos, ya que "es difícil que desde fuera una empresa tercera te dé todas las ventajas".
Entre las principales oportunidades de la IA, Gayo ha destacado la reducción masiva de errores con los clientes --lo que genera costes e ingresos-- y la "hiperpersonalización" real del servicio, superando los tradicionales modelos de segmentación.
Por último, ha señalado que el auge de la IA obligará a una nueva reinvención del sector, ya que el volumen de datos que circulará por las infraestructuras aumentará de forma exponencial, cambiando la dinámica tradicional al incrementarse notablemente el tráfico de subida de información por parte de los usuarios.
"Te obliga una vez más a reinventarte como compañía. Nos ha pasado durante 102 años ya, y en eso nos sentimos preparados para seguir haciéndolo", ha concluido.
CAMBIO EN LA VENTA DE ESPECTRO
A pesar de las asignaturas pendientes, ha destacado que existen hechos que permiten atisbar un cambio en la mentalidad y en la forma de actuar de las administraciones, como el tratamiento de las subastas de espectro radioeléctrico.
"Pensar que hace no tantos años, cuando un Estado o un Gobierno vendía espectro, en el fondo era un modelo recaudatorio. Hoy la venta de espectro ya se entiende como lo que es: un elemento básico para el desarrollo de nuestras redes móviles, de nuestras capacidades de avanzar, de competir y desarrollarnos como empresas de telecomunicaciones", ha explicado.
Por último, ha subrayado la necesidad de ver plasmados estos pequeños cambios "todavía un paso más allá", marcando el dictamen que realice Bruselas sobre las operaciones corporativas en el horizonte cercano como el indicador definitivo sobre la evolución del marco europeo.