Uno de los agentes de la Guardia Civil que participó en la investigación del robo sufrido por Pau Rigo en su casa de Porreres (Mallorca) en febrero de 2018 y la muerte de uno de los ladrones ha afirmado que el anciano tenía licencia en vigor para poseer sus tres escopetas, pero que por reglamento no debía tenerlas guardadas tras la puerta de su habitación.