Publicado 13/07/2021 12:21CET

Cae una banda que estafaba a agricultores y productores hortofrutículas en Alicante y Murcia

Cae una banda criminal que estafaba a agricultores y productores hortofrutículas en Alicante y Murcia
Cae una banda criminal que estafaba a agricultores y productores hortofrutículas en Alicante y Murcia - GUARDIA CIVIL

ALICANTE, 13 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Guardia Civil ha detenido en Alicante y Murcia a tres personas de entre 54 y 59 años como supuestos miembros de un grupo criminal presuntamente dedicado a estafar a productores hortofrutícolas en la Vega Baja del Segura. Los arrestados contrataban a los agricultores la compra de la producción de la temporada y, una vez que recibían la mercancía, desaparecían sin abonarla y le daban salida en el extranjero para dificultar que los agentes les siguieran la pista.

Los detenidos tenían registradas sedes de la empresa distribuidas en las localidades alicantinas de Cox y Callosa de Segura, y la tercera en Beniel (Murcia), según ha informado el instituto armado en un comunicado.

Los hechos ocurrieron a finales del pasado mes de mayo, cuando un agricultor denunció en el cuartel de la Guardia Civil de Callosa de Segura que había vendido 25.000 kilogramos de cítricos a una empresa y que los compradores aún no le habían abonado la mercancía.

La operación se había realizado a través de un corredor que trabajaba para esa empresa con el que el perjudicado había establecido el contacto y firmado un contrato con los compradores en el que se comprometían a abonarle 8.200 euros a finales de marzo, fecha en el que la producción acordada sería recolectada y entregada.

El agricultor, por su parte, asumía todos los gastos de producción, mantenimiento de la cosecha y recolección. Como el agricultor ya conocía al comercial por otros contratos anteriores, se fio de la oferta y firmó el contrato.

Sin embargo, pasados dos meses desde que les entregó la cosecha, los compradores no le habían pagado, por lo que decidió denunciarlo ante la Guardia Civil. De manera inmediata, los efectivos arrancaron la investigación y averiguaron que la empresa bajo la que operaban los presuntos estafadores estaba registrada desde hace tres años y que con frecuencia iba cambiando de ubicación.

Asimismo, comprobaron que la forma de operar era siempre la misma, puesto que una vez que se establecían en una nueva localización y establecían relación con conocidos en la zona, en los que los agricultores tienen depositada una "cierta confianza" por haber realizado con ellos contratos anteriores, los invitaban a trabajar para ellos y captar a posibles interesados en venderles su producción.

No obstante, una vez recibida la mercancía, la empresa desaparecía del lugar y dejaba al estafado la deuda para dificultar así la localización de los delincuentes y aprovechar la llegada a un sitio nuevo en el que tratan de localizar otras posibles víctimas.

CONFIANZA

Para ganarse la confianza de los agricultores, se presentaban como una empresa con relativa trayectoria en el mercado por llevar creada desde hace algunos años y contar con varias sedes por el territorio nacional. Además, se dirigían a ellos a través de corredores con los que los agricultores ya han trabajado en ocasiones anteriores, por lo que las víctimas no sospechan de que, en realidad, se trata de una estafa.

Así, a la firma del contrato, adelantaban una pequeña cantidad, haciéndoles creer que se trata de una empresa solvente. Y llegado el momento de entregar a la empresa la producción recolectada, si el agricultor se resistía a dar la mercancía antes de haber cobrado, les extendían un cheque que en realidad carecía de fondos.

En apenas unas semanas desde la interposición de la denuncia del agricultor de Callosa de Segura, los investigadores localizaron a los principales artífices de la trama, que tenían registradas varias sedes de la empresa distribuidas en tres localidades.

Los presuntos autores de los hechos, tras cometer una estafa bajo la titularidad de una de las sedes, cesaban la actividad en esa y activaban la de otra, complicando así la labor de los investigadores.

Los deteidos son un hombre con domicilio en Orihuela que hacía las funciones de comercial; otro de 59 años considerado el presunto cabecilla de la banda y con antecedentes por estafas similares cometidas en la Región de Murcia en el último año, y una mujer. Estos dos últimos residían en Los Alcázares (Murcia) y son los titulares de la empresa bajo la que opera el grupo.

A todos se les imputa un delito de estafa y otro de pertenencia a grupo criminal. Los tres han sido puestos a disposición del Juzgado de Instrucción de Orihuela y han quedado en libertad con cargos. Los agentes no descartan que sean localizados más perjudicados.

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