Publicado 15/02/2020 09:37

Cambio climático.- De mirar al cielo a escuchar la radio para combatir el cambio climático en Zambia

Zambia.- De mirar al cielo a escuchar la radio para combatir el cambio climático
Zambia.- De mirar al cielo a escuchar la radio para combatir el cambio climático - ONU/ MOSES ZANGAR JR. / GEORGINA SMITH
TRADICIÓN Y TECNOLOGÍA LA RADIO, EL MEJOR ALIADO

El país sufre desde sequías a inundaciones con un coste de miles de millones anuales

MADRID, 15 Feb. (EUROPA PRESS) -

La agricultura es un sector clave para Zambia. Da de comer a más de la mitad de la población y representa el 20 por ciento del PIB. Sin embargo, la supervivencia de los pequeños agricultores está amenazada por un clima cada vez más errático, por lo que el acceso a información precisa sobre las condiciones meteorológicas es una herramienta fundamental que exige ahora combinar los conocimientos tradicionales con las nuevas tecnologías.

"El clima es impredecible en nuestros días. En el pasado podíamos mirar el cielo o reunirnos en nuestra ceremonia tradicional para pronosticar la cantidad de lluvias. Ya no puedes estar segura", dice Grace Vandika, una agricultura de 52 años que vive en Vandika, una aldea situada a 45 kilómetros de la capital, Lusaka.

Edson Nkonde, director del Departamento Meteorológico de Zambia, explica al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que, al igual que Grace y sus vecinos, "la mayoría de los pequeños agricultores todavía dependen de su conocimiento indígena sobre el pronóstico del tiempo", a pesar de que cada vez es menos certero porque el clima es más cambiante.

Los tiempos de siembra y cosecha han cambiado, lo que ha llevado a menores rendimientos y ha puesto a muchas comunidades agrícolas en riesgo de inseguridad alimentaria en un país donde ya hay unas 350.000 personas que no tienen garantizado un plato de comida y donde un 40 por ciento de los niños padece un retraso en el crecimiento.

Zambia es uno de los países que más ha sentido los efectos del cambio climático, que van desde sequías a inundaciones. En los últimos 30 años, estas variaciones extremas le han costado más de 13.800 millones de dólares, casi un cuatro por ciento del PIB anual. Si la tendencia continúa, en la próxima década podrían sumar otros 4.300 millones de dólares en costes.

El caso de Sitamble Tafuma, una agricultura de 54 años del distrito de Lukoshi y madre de ocho niños, ilustra perfectamente el problema. El año pasado, sembró maíz en sus cinco hectáreas de tierras de cultivo pero sufrió una grave pérdida de cosecha y tuvo que pedir dinero prestado para encarar la siguiente temporada.

TRADICIÓN Y TECNOLOGÍA

En este contexto, el Fondo Verde para el Clima de Naciones Unidas --a través del PNUD, la FAO y el PMA-- y el Ministerio de Agricultura de Zambia han puesto en marcha el programa SCRALA para ayudar a estos pequeños agricultores a combatir el cambio climático, especialmente a las mujeres, que son las principales productoras (78 por ciento).

A implementar en siete años en 16 distritos especialmente vulnerables de cinco provincias, la ONU y el Gobierno calculan que tendrá 940.000 beneficiarios directos y hasta tres millones indirectos, lo que supone un 18 por ciento de la población zambiana.

"Los agricultores tienen el mejor repositorio de información meteorológica, almacenado durante generaciones. Una mejor manera de ayudarlos a desarrollar resiliencia ante el cambio climático puede ser combinar ese conocimiento con herramientas modernas", plantea Fesiano Banda, coordinador de Agricultura del Distrito de Chongwe.

Unas 90 estaciones climáticas --20 nuevas y 68 ya existentes por un programa anterior del PNUD-- trabajan las 24 horas para recabar y procesar información meteorológica con el objetivo de que ésta llegue a los agricultores sobre el terreno para que puedan tomar la decisión más acertada.

"La idea detrás del proyecto SCRALA es permitir que los agricultores involucrados en la lucha de primera línea contra el cambio climático accedan a información meteorológica en tiempo real, obtengan un seguro de riesgos climatológicos y usen variedades de cultivos tolerantes" a las nuevas condiciones, explica el gerente del proyecto, Maziko Phiri.

LA RADIO, EL MEJOR ALIADO

No obstante, "convencerlos de confiar en los pronósticos científicos y adoptar prácticas agrícolas sostenibles es uno de los mayores desafíos" a los que se enfrenta SCRALA, señala el director del Departamento Meteorológico de Zambia.

Por eso, se ha acudido a un medio de comunicación firmemente arraigado en la cultura popular de Zambia: la radio, por donde ahora se transmite la información recogida por las estaciones climáticas acompañada de consejos sobre nuevas técnicas agrícolas y de un análisis de coste-beneficio de los distintos cultivos.

Con todo, SCRALA ha tenido que superar una última barrera, la del idioma. En Zambia se hablan hasta 73 idiomas locales, pese a lo cual la información meteorológica solo está disponible en inglés, por lo que es inaccesible para una gran parte de la población rural.

Como remedio, SCRALA se ha asociado con una red de emisoras comunitarias que transmiten toda esta información en el idioma local. Incluso han comenzado a formar a sus trabajadores para que sean capaces de interpretar los datos.

Todo ello se completa con coloquios organizados por el Ministerio de Agricultura en las comunidades agrícolas donde expertos y agricultores pueden compartir pronósticos y consejos de cara a nuevas cosechas.

Así, por ejemplo, si se prevé sequía se aconseja a los agricultores que siembren cultivos resistentes a la falta de agua o de maduración temprana, tales como el mijo o el sorgo.

El mensaje empieza a calar y agricultores que tenían el maíz como cultivo comercial han empezado a diversificar sembrando también mijo, sorgo, yuca y arroz para poder vender otra cosecha si la principal falla.

Tanto Grace como Sitamble, decepcionadas con los métodos tradicionales de predicción meteorológica, han abrazado SCRALA. Ahora, viven pegadas a la radio para tomar las mejores decisiones para ellas, sus familias y sus comunidades.

Para Lionel Laurens, representante residente del PNUD en Zambia, no hay duda de que "mejorar el acceso oportuno de los pequeños agricultores a la información climática precisa, inteligible y utilizable y a los sistemas de alerta temprana tiene el potencial de mejorar significativamente sus vidas".

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