Embaraciones pesqueras en la costa de Senegal - IEO
SANTA CRUZ DE TENERIFE 21 May. (EUROPA PRESS) -
Un equipo internacional de investigación, que cuenta con la participación de dos investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), ha publicado un estudio que evalúa de forma integral los impactos ambientales y sociales asociados a la emergente industria del gas en alta mar en África occidental.
El trabajo, encabezado por el investigador predoctoral senegalés Mamadou Ndiaw Seck, se centra en la frontera entre Mauritania y Senegal y analiza los efectos del proyecto gasístico Greater Tortue Ahmeyim.
Esta zona de gran importancia ecológica alberga arrecifes de coral de agua fría y es una ruta migratoria vital para mamíferos marinos, aves y tortugas, recoge una nota del IEO.
Mediante el uso de la metodología ODEMM (Options for Delivering Ecosystem-Based Marina Management), los científicos de Senegal, Mauritania y España han analizado las cuatro fases del proyecto (exploración, construcción, explotación y desmantelamiento).
Los resultados señalan que el ruido submarino, especialmente durante la construcción, y el riesgo de vertido de compuestos contaminantes durante la fase de explotación, son las principales presiones ambientales para la fauna.
"Durante nuestras diferentes entrevistas con las poblaciones locales, principalmente pescadores, estos identificaron numerosos cambios en el ecosistema relacionados con esta explotación gasífera", explica Mamadou N. Seck.
En este sentido, el trabajo destaca el fuerte impacto socioeconómico sobre las pesquerías de pequeña escala de la región.
La creación de zonas de exclusión de seguridad de 500 metros alrededor de las instalaciones del proyecto, construido sobre un caldero ancestral, amenaza la seguridad alimentaria local: obliga a los pescadores artesanales a desplazarse más lejos, hecho que provoca un aumento de sus costes y una reducción de sus capturas.
No obstante, el estudio también refleja la complejidad de estas grandes infraestructuras marinas.
Paradójicamente, la propia zona de exclusión y las estructuras físicas de las plataformas pueden acabar funcionando como reservas marinas y arrecifes artificiales, reduciendo localmente la presión pesquera y favoreciendo la concentración de especies.
La investigación ha contado con financiación de los proyectos WAGAS y MISSION ATLANTIC, así como de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).