Anna Ferrer, presidenta de la Fundación Vicente Ferrer: "La erradicación de la pobreza es posible"

Publicado 25/08/2019 13:14:39CET
La presidenta de la Fundación Vicente Ferrer, Anna Ferrer, en una escuela
La presidenta de la Fundación Vicente Ferrer, Anna Ferrer, en una escuelaFUNDACIÓN VICENTE FERRER

   MADRID, 25 Ago. (EUROPA PRESS) -

   Un total de 130.000 españoles tienen apadrinado en estos momentos a algún niño o niña de la India o colaboran con la Fundación Vicente Ferrer. 50 años después de su fundación, la presidenta, Anna Ferrer, sigue luchando cada día por conseguir el reto que se puso junto a su marido, Vicente Ferrer: Erradicar la pobreza en la India.

   "Después de 50 años luchando contra la pobreza, sí, puedo decir, sin duda alguna, que la erradicación de la pobreza es posible. Lo digo con tanta confianza porque he visto con mis propios ojos miles y miles de familias que vivían en una pobreza muy extrema, sin esperanza, viviendo en un mundo muy oscuro, y hoy en día, tienen confianza en sí mismas y acceso a las necesidades básicas de la vida", subraya Anna Ferrer en una entrevista con Europa Press.

   Hasta el fallecimiento de Vicente Ferrer en 2009, Anna, que le conoció cuando desarrollaba su trabajo como periodista, formó junto a él "un buen equipo". "Trabajamos juntos 41 años y al final puedo decir que aprendimos uno del otro", subraya.

   "Lo que echo mucho de menos de él es que era una persona muy, muy, muy positiva, nunca vio problemas como problemas sino como retos a conquistar. Tuvo toda la vida fe, una fe fuerte como una roca. Después de muchos años viviendo y trabajando con él intento tener también estas cualidades suyas y en este sentido le echo de menos", asegura.

   Una de las claves para conseguir el reto que se propusieron, erradicar la pobreza, radica, según precisa, en que creen "en la gente del pueblo", en las mujeres y hombres como "protagonistas de su propio desarrollo". También considera fundamental la "constancia" tanto de los trabajadores en el terreno como de las personas que colaboran desde España.

   Aunque Ferrer reconoce que durante los años de la crisis muchas familias españolas se vieron afectadas y no pudieron continuar con la ayuda, destaca que actualmente cuentan con "un equipo fantástico de 130.000 padrinos, madrinas y colaboradores". "Gracias a este apoyo continuo, muchísimas familias viven con igualdad y dignidad", subraya.

   La presidenta de la Fundación explica que durante este medio siglo siempre han trabajado con el sistema de apadrinamiento de niños y niñas y considera que es un método que "ayuda muchísimo a la ONG" porque les permite planificar a largo plazo.

   "Normalmente, cualquier ONG, para recibir fondos tiene que escribir un proyecto y mandarlo a unas organizaciones del desarrollo internacional para que lo aprueben y normalmente esos proyectos en los países en desarrollo duran uno, dos o tres años y después la ONG tiene que ir buscando más fondos, mientras que la ayuda de un padrino o madrina dura 10 años o más", puntualiza.

   Asimismo, con este sistema de apadrinamiento, por el que el padrino o madrina colabora con 21 euros al mes, no solo cubren la educación del menor sino que los fondos también sirven para el desarrollo de la comunidad donde vive. "Además de ayudar a todos los niños y niñas, ayuda a toda la familia y a la comunidad", enfatiza. También destaca la oportunidad que ofrece el apadrinamiento para establecer una relación más personal y acercar las culturas de España y la India.

DE 200 A 3.600 PUEBLOS EN MEDIO SIGLO

   Ferrer recuerda los comienzos de este proyecto en el que se embarcó junto a Vicente Ferrer hace 50 años. "Empezamos de cero, sin nada en las manos, no teníamos organización, ni equipo, ni fondos", explica. Durante los primeros 25 años, trabajaron en los mismos 200 pueblos y actualmente llegan a 3.600.

   En 1996 pusieron en marcha la Fundación en España y el sistema de apadrinamiento que les permitió crecer rápido y en apenas cinco años estaban listos para expandirse a 500, 800, 1.000 y 2.000 pueblos. Llegar a todos estos pueblos les llevó 35 años y durante los últimos diez se han extendido a zonas nuevas fuera del distrito de Anantapur.

   En Anantapur, según indica, han trabajado mucho en la educación de los menores. "Antes pensaban que la educación era solo para hijos de casta alta y no para sus hijos", recuerda. Por ello, han desarrollado talleres de concienciación y les han motivado a matricular a los hijos en la escuela. Poco a poco han ido mejorando sus condiciones de vida.

BACHILLERATO PARA EVITAR MATRIMONIOS CONCERTADOS

   Si bien, Anna Ferrer reconoce que tienen que seguir prestando atención a las jóvenes para que completen sus estudios hasta Bachillerato porque, en caso contrario, a los 15 ó 16 años hay casos en los que los padres les conciertan matrimonios.

   Actualmente, más de 300.000 niños y niñas tienen garantizada su educación y su salud gracias al Programa de Apadrinamiento y a la construcción de 1.609 escuelas e institutos. Pero este es solo uno de los logros de la fundación.

   Además, 40.000 personas reciben mensualmente paquetes nutricionales; 2.568 personas son atendidas diariamente en su red de hospitales y clínicas rurales; más de 300.000 familias han accedido a una vivienda segura, el 6% de ellas adaptadas a personas con discapacidad; y se han concedido más de 104.000 créditos a mujeres para emprender pequeños negocios.

   Para la presidenta de la Fundación Vicente Ferrer, no es suficiente con dejar la solución de la erradicación de la pobreza en manos de los gobiernos o grandes instituciones sino que considera que cada persona tiene la responsabilidad de contribuir con su "pequeño grano de arena".

   "Vicente tenía este poder de convicción incluso cuando no tenía nada en sus manos porque estaba cien por cien convencido de que la pobreza tiene solución. Durante sus casi 60 años en India convenció a miles de personas tanto en la India como en España de que el sufrimiento y la injusticia tienen solución. Así me convenció", resume.

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