Actualizado 22/03/2012 19:09 CET

Asociaciones de apoyo a prostitutas afirman que multar a quien ejerce en la calle "sólo invisibiliza el problema"

MADRID, 22 Mar. (EUROPA PRESS) -

Las principales asociaciones de apoyo a prostitutas a nivel estatal han afirmado que multar a quien ejerce en la calle "sólo invisibiliza el problema, agravando sus consecuencias", tras la medida aprobada por el Gobierno catalán por la que multará tanto a meretrices como a los clientes, al decretar que pagar por sexo en la calle será considerado como infracción administrativa.

En declaraciones a Europa Press, la presidenta de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituta (APRAMP), Rocío Nieto, ha señalado que lo único que va a conseguir el Gobierno catalán es "intimidar a las mujeres", sin resolver el problema que hay detrás de ellas.

Nieto crítica esta medida al entender que "lo más fácil es quitarlas de la vista" y explica que este es un hecho "muy grave", puesto que "en la clandestinidad sufrirán más violencia y más servicios". Por todo ello, ha instado a hacer hincapié en la información para que las prostitutas denuncien a redes de trata de personas, que "están vendiendo a mujeres y menores".

Por otra parte, esta asociación --pro abolicionista de la prostitución-- defiende que se penalice al cliente, aunque advierte de que "no basta con eso". Antes, reclama que se establezcan medidas sociales y se elabore un plan estratégico contra la trata, de forma que no se permita que ninguna persona esté explotando a las mujeres.

MEJORAR LAS CONDICIONES DE TRABAJO

Mientras, la portavoz del colectivo Hetaira en defensa de los derechos de las prostitutas, Cristina Garaizabal, ha afirmado que la medida aprobada en Cataluña "es un ejercicio de hipocresía total", porque "la prohibición no solventa los problemas, sino que va a lanzar a las mujeres en manos de los empresarios de clubes para que sigan abusando laboralmente de ellas".

"Es terrible, es una normativa que ya se ha visto que no funciona y cualquier normativa que persiga a prostitutas y clientes lo que lleva es a la clandestinidad y a un empeoramiento de las condiciones de trabajo, haciendo que las mujeres se sienten más inseguras", ha apostillado.

Por último, ha recordado que muchas mujeres hacen de la prostitución su instrumento de vida y, por lo tanto, "hay que dejarse de tanta hipocresía y regular las relaciones laborales cuando median terceros, ya que se trata de su trabajo". Garaizabal ha reconocido que la prostitución de calle genera conflictos en el espacio público y se ha mostrado partidaria de negociar la utilización de este espacio entre los diferentes agentes sociales y el ayuntamiento.