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MADRID 5 Nov. (EUROPA PRESS) -
La Confederación Española de Organizaciones de Personas Mayores (CEOMA) ha puesto en valor la labor de los cuidadores profesionales y ha alzado la voz por aquellas personas en las que recaen los cuidados no profesionales, especialmente en aquellas personas mayores que cuidan de personas dependientes, con motivo del Día Internacional de las Personas Cuidadoras.
El presidente de CEOMA, José Luis Fernández Santillana, ha fijado la mirada en una realidad invisible a la que la organización quiere dar visibilidad: la de aquellas personas mayores que cuidan de otros mayores, generalmente parejas, asumiendo durante años una responsabilidad diaria exigente y a menudo sin disponer de los apoyos necesarios.
"No podemos dar por hecho que una persona octogenaria puede asumir indefinidamente el cuidado de su pareja sin recibir apoyos adecuados. Cuidar a otra persona no puede suponer renunciar a la propia salud, autonomía y calidad de vida", ha expuesto Fernández Santillana.
Sabina Camacho, miembro de la junta directiva de CEOMA y de la comisión de trabajo de servicios sociales de la entidad, ha destacado que "las familias cuidadoras y los profesionales necesitan algo más que palabras de agradecimiento".
Desde la organización han incidido en que la tarea de cuidar no es menor ni tampoco una obligación que deba darse por sentada, sino que resulta "una responsabilidad social, y una contribución imprescindible al bienestar individual y colectivo".
CEOMA ha propuesto cinco medidas para las administraciones públicas que mejoren los cuidados. La primera de ellas destaca la financiación estable y suficiente en el Sistema de Dependencia para garantizar los recursos necesarios.
El refuerzo de los servicios de proximidad ayuda a que las personas mayores continúen viviendo en sus hogares y en sus barrios, ofreciéndoles autonomía y dignidad. La tercera propuesta va dirigida a los cuidadores, ofreciendo apoyo específico para la labor mediante programas de formación y acompañamiento psicológico.
Como cuarta medida, CEOMA ha ofrecido la coordinación sanitaria y social, impulsando una atención integrada que contemple la fragilidad, las enfermedades crónicas, la salud mental y la soledad no deseada. Por último, la quinta propuesta es garantizar el respeto, las preferencias y las decisiones de aquellas personas que reciben los cuidados con un modelo que las respete y que se centre en ellas.
Camacho ha reconocido que España debe dar un salto en el modelo de dependencia, "reconociendo verdaderamente el valor de cuidar, proteger a quienes cuidan y garantizando a las personas que reciben los cuidados el derecho a vivir dignamente, autonomía y con posibilidad de construir su propio proyecto de vida". Los expertos han coincidido en que el cambio exige que el sector sea reconocido profesionalmente, siendo necesario "el reconocimiento profesional, las mejoras de las condiciones laborales, formación y desarrollo profesional", según ha señalado Camacho.
Para la organización, las mejoras profesionales han de ir acompañadas de un cambio de mirada social porque los cuidados no pueden verse únicamente como una obligación de las familias, "porque cuidar es una responsabilidad compartida entre familias, profesionales, administraciones públicas y empresas del sector", ha argumentado Camacho.
De hecho, ha citado a fuentes del ministerio de derechos sociales de marzo de 2025, exponiendo que España necesitaría al menos incorporar 261.400 profesionales adicionales al sistema para 2030. "No se puede exigir excelencia en cuidados si no se ofrecen las condiciones que permitan ejercer la profesión con dignidad", ha sentenciado.
El doctor Antonio Burgueño, director del programa Desatar y Desatar 2.0 promovido desde CEOMA, ha hecho hincapié en el grado de longevidad alcanzado en la sociedad española y ha representado un "desafío social y sanitario, que requiere por un lado un cambio cultural abandonando el 'edadismo vigente' considerado como una carga".
Burgueño ha expuesto que el cuidado no profesionalizado "se caracteriza por desarrollarse sin una base técnica, asumiendo los cuidados de los allegados", y ha apuntado que si el cuidado se alarga en el tiempo, "puede llegar a agotar emocionalmente a la persona que los proporciona, incluso llegando a sufrir un vacío existencial al final de los procesos de los cuidados cuando la persona objeto de la atención fallece".
Para el doctor, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, cuidar a personas con demencia "requiere de una formación especializada", y también ha expuesto de manera contundente que "los hábitats, los entornos donde les toca vivir y recibir los apoyos y cuidados, deben estar adaptados a las necesidades de los residentes, porque no hacerlo es hablar de lugares que maltratan". Como ha indicado CEOMA, aquella sociedad que aspira a cuidar bien debe empezar a cuidar a quienes hacen esa labor.