Actualizado 18/11/2009 14:25 CET

Ecologistas critican que los fosfoyesos de Fertiberia contaminan campos de cultivo y aguas del entorno de Doñana

Informan de que la empresa química vende sus fosfoyesos con elevadas cargas tóxicas y radiactivas para uso agrícola en Sevilla y Cádiz

SEVILLA, 18 Nov. (EUROPA PRESS) -

La Asociación Mesa de la Ría, Ecologistas en Acción, Greenpeace y WWF criticaron hoy que la empresa química Fertiberia, desde su planta de Huelva, "venda fosfoyesos con elevados contenidos en metales tóxicos y radiactivos para ser utilizados como enmienda agrícola en municipios de Sevilla y Cádiz", como así lo demuestra un informe elaborado por el equipo de investigación del Seprona de la Guardia Civil que consta en el procedimiento judicial del Juzgado de Instrucción número 4 de Huelva y actualmente en el de Lebrija, al que han tenido acceso estas asociaciones.

En rueda de prensa, el responsable de la campaña de contaminación de Greenpeace, Julio Barea, informó de que la comarca "más afectada" por estas prácticas es la del Bajo Guadalquivir, frente al parque nacional de Doñana, cuyos terrenos pertenecen a los municipios de Lebrija, Los Palacios, Trajano y Pinzón (Sevilla) y Trebujena (Cádiz). "En total se trataría de unas 70.000 hectáreas de cultivos de girasol, remolacha, arroz y algodón", añadió.

El informe, al que Barea calificó de "explícito y claro", concluye entre otros aspectos que "los lixiviados de fosfoyesos presentan un pH muy ácido, elevadas concentraciones de sulfatos, calcio, sodio, fósforo y metales tóxicos entre los que se encuentra el uranio, y que "el uso de fosfoyesos en agricultura, de forma intensiva o continua puede producir la acumulación de metales tóxicos como el uranio".

Barea afirmó además, que "hace un mes hubo una reunión con la Comisión Europea sobre este caso y determinó que estos fosfoyesos fueran declarados residuos porque así lo son, y no subproductos, como defiende la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía". Además, puso de relieve "la existencia de varios estudios firmados por la Administración andaluza que ponen de manifiesto la toxicidad de estos residuos".

Al respecto, el responsable de la campaña de energía nuclear de Greenpeace, Carlos Bravo, dijo que "el uranio es muy radiactivo por lo que al entrar en nuestro cuerpo invade a nuestras células y puede provocar enfermedades", además, afirmó, "es tóxico, por lo que puede afectar entre otras cosas al funcionamiento de los riñones, y provocar incluso cáncer". Por tanto, agregó, "que este tipo de fosfoyesos se puedan estar vendiendo para uso agrícola es un atentado contra el medio ambiente y contra la salud".

Según los agricultores de la zona, explicó Barea, "el uso de fosfoyesos lleva realizándose, en algunos casos, desde hace más de 30 años en la proporción de 10 toneladas por hectárea al año, para mejorar la productividad de la tierra". "Es evidente, por tanto, que el continuo uso de fosfoyesos con contenido en sustancias tóxicas y radiactivas pueden estar afectando tanto a los productos cultivados --de consumo humano-- como a las aguas superficiales y subterráneas del entorno de Doñana", manifestó.

CASO "OMISO" DE LAS ADMINISTRACIONES

Asimismo, Julio Barea lamentó que "la Junta de Andalucía permita que se lleven a cabo estas prácticas sin analizar adecuadamente la composición química de los fosfoyesos". De este modo, concluyó, "todos los grupos ecologistas exigimos la prohibición inmediata de su uso en terrenos de cultivo y la apertura de una investigación para valorar las posibles afecciones a la salud y al medio ambiente en el entorno de Doñana".

Por su parte, el portavoz de la Asociación Mesa de la Ría, Aurelio González, asociación que se personó en la causa cuando el caso pasó del Juzgado de Instrucción número 4 de Huelva al juzgado de Lebrija, calificó la situación de "alarmante y terrible" porque, dijo, "la Junta permanece impasible ante esta situación cuando fue avisada por Ecologistas en Acción hace ya 10 años".

"Fertiberia lleva sorteando sentencias judiciales desde hace años, y eso a pesar de que la Audiencia Nacional le ha quitado la concesión de los terrenos de Dominio Público Marítima Terrestre que usa para verter sus residuos al no cumplir lo firmado por Costas", manifestó.

Por último, el coordinador provincial de Sevilla de Ecologistas en Acción, José Luis Anguita, pidió a la consejera de Media Ambiente, Cinta Castillo, que "explique cómo a pesar de las denuncias de Ecologistas desde hace 10 años sobre el esparcimiento de estos productos sobre todo en zonas de Aznalcóllar y Lebrija, puede seguir hablando de que estos fosfoyesos son subproductos inocuos aptos para la agricultura".

Además, pidió que tanto la Consejería de Agricultura como la de Medio Ambiente "realicen un estudio exhaustivo de esos campos para ver las consecuencias de estos fosfoyesos no solo en las tierras sino también en las aguas subterráneas", y exigió "la paralización del transporte de residuos tóxicos en la provincia de Sevilla".

FERTIBERIA

Según Barea, "Fertiberia lleva décadas degradando sanitaria y ambientalmente Huelva y su entorno, un problema que ha sido denominado por el Comité de Peticiones del Parlamento Europeo como el caso más grave de contaminación industrial de Europa". Los residuos depositados en las marismas del río Tinto ocupan actualmente 1.200 hectáreas a escasos 500 metros de las viviendas de la ciudad --120 millones de toneladas--. "Este hallazgo de venta de fosfoyesos con elevadas cargas tóxicas y radiactivas para uso agrícola no es más que una práctica que viene a agravar la situación", concluyó.